Las locuras de la escritura


Escrito en una esquina de La Habana  ví este grafiti:

“Asere culto, asere libre”

 Los artistas trastocaron la gramática de la frase martiana, pero (maravilla) no el sentido. Más bien la hicieron aterrizar.

Cuando la ví recordé el corto “Utopía”, porque es verdad que el cubano lleva eso de saber cualquier cosa bien metidito en la sangre. Hasta el campesino puede sacarnos un susto. Un hijo universitario puede adoctrinar bastante bien a sus papás. Y ni hablar de los y las que deambulan por la calle a la caza de trabajos ocasionales. Esos que no parecen, pero pueden ser ingenieros frustrados, licenciados prostituidos o adictos a los documentales y los libros.

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