¿Sexo? ¿Y dónde?


Tener sexo en mi ciudad es una complicación. Según encuestas particulares, han proliferado los adictos a la masturbación, los abstemios y también las violaciones.

La gente no tiene donde descargar las energías de todo un día, una semana, un mes (o varios años). Y la casa paterna, como sabemos, no constituye una opción.

Cuando una persona lleva muchos años sin actividad sexual tiende a: ponerse gordo por la ausencia de ejercicios o la acumulación de líquidos, tacaño(a) porque ha perdido la costumbre de gastar dineros en pareja, y metatrancoso + aburrido porque no tiene nada atractivo de que hablar o en qué pensar.

El lugar donde vivo  está lleno de personas así. Aburridas de la vida, aburridas de sus parejas… y algunos hasta aburridos de su propia sexualidad.

Los únicos dos moteles que en esta ciudad acogían a las parejas desesperadas y a los enamorados tragediosos, están siendo sometidos a reparación capital y, creo que, luego de la inauguración, costarán en divisas.

Toda una calamidad.  Ahora la gente, atormentada por el deseo insatisfecho, se baja los pantalones y/o se sube las sayas en los parques oscuros de la ciudad, bajo de las escaleras de los edificios, en los matorrales, los parqueos, etc…. Dondequiera menos en las casas de alquiler.

“Casa de alquiler”: sintagma nominal que identifica una forma aberrada de hospedaje. Son inaccesibles para adolescentes en experimentación, universitarios arrancados y profesionales con bajos sueldos.

La recomendación para usted, si nos visita, es: traiga casa de campaña o venga solo. Si hace lo contrario, entonces le recomiendo que venga armado de mucha, mucha, pero mucha pa – cien –cia.


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