INFARTOS FRENTE A LA PANTALLA


Infartos he visto pasar frente al computador. Y eso que estamos en Cuba, donde aún no están generalizados los ordenadores en las casas y dónde por demás la Internet es  un privilegio . Entre las astucias yanquis por hacernos claudicar y la lentitud de las negociaciones para que al fin tengamos un mayor ancho de banda se le van al cubano los años y las habilidades para entender la red de redes.

Pero es curioso ver como los pocos beneficiados fuman, beben y hasta tienen sexo con sus computadoras. Cierto colega mío, por ejemplo, que llegó con su medio de siglo de vida a cuestas hasta los chats y las redes sociales presenta síntomas de aislamiento involuntario cada vez que se conecta. Canas y huesos vibran con cada presentación de Power Point que le envían como lo haría el cuerpo de un niño con un juguete nuevo, y de la shopping.

Otro es el caso de una ex -compañera de aula, adicta a los peloteros con páginas web. Ella sí que es increíble, solo hay que escuchar las risotadas que suelta cuando alguno de sus chicos le envía piropos electrónicos o cariñosos mensajes con faltas de ortografía. Y ni hablar de su obsesión con los grupos de Facebook, algunos internautas la han comparado con  Radio Reloj porque últimamente da las últimas noticias del día a toda hora.

Aunque show de los grandes es aquella persona con quien jamás se sabe si conversa o trabaja porque permanece siempre divertida ante las máquinas.

La Internet es una adicción. Sus consecuencias más recurrentes pueden ser: sobrepeso, personalidades proclives a encerrarse en sí mismas, tendencia a las mentiras sobre el físico y habilidad para desarrollar temitas tontos.

Una vez que usted haya detectado en un amigo o familiar estos indicios, apártelos del ordenador, recételes mucha calle, reggaetón, sexo real y conversaciones frente a frente con humanos capaces de trasmitir emociones con el rostro y sus olores.

Si el enfermo no le hace caso, entonces manténgase atento no vaya a ser que en una de esas vueltas entre tanta risa y gozadera se le muera de un infarto.

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