A jugar como los viejos


Por Yisell RODRIGUEZ MILAN

“Es muy curioso; los niños de ahora juegan lo mismo que los niños de antes…”, escribió Martí en La Edad de Oro. Y así ocurre en Yateras, donde los infantes cambiaron juegos de moda, hasta hace pocos años, como el trompo, la gallinita ciega, los yaquis, las rondas, las escondidas y hasta los papalotes por retozos más tradicionales: la tracción de la soga, el palo ensebado, la montura de caballos, arrancarle la cabeza al pato y los partidos de mesa y cancha.

Thais Suárez Alonso, metodóloga de recreación física municipal, alega que la causa más probable de estos cambios “quizás sean las áreas de recreación sana porque en ellas se incentiva la práctica de juegos tradicionales y se planifican peñas y copas deportivas para comunidades de difícil acceso a las que no han llegado entretenimientos más modernos.

“Algunos de los lugares donde se desarrolla este tipo de actividad son la ludoteca pública de La Caobita y el parque de Palenque, además de tener lugar en los festivales deportivos de la calle y las competencias entre secciones sindicales del municipio”, explicó.

Las áreas de recreación sana en Guantánamo fueron creadas hace casi cuatro años y funcionan bajo el monitoreo de especialistas del deporte como Thais, aunque ella alega que en las temporadas de zafra existen días, como este en que fuimos a entrevistarla, en los cuales no hay mucha actividad porque los profesores apoyan la recogida de café en las serranías.

De los juegos tradicionales de Yateras, los más antiguos son la tracción de la soga y el palo ensebado. El primero, por su simplicidad, es uno de los más antiguos del mundo y era costumbre europea jugarlo en plazas empedradas y frontones e incluso fue parte de las Olimpiadas desde 1900 hasta 1920.

Mientras el palo ensebado, también muy antiguo, se jugaba como “cucaña” en Nápoles, Italia, desde el siglo XVI.  Según algunas revistas digitales, primero era un palo de cuya punta colgaban salchichones  y al que se debía escalar con dificultad porque  estaba untado de jabón.

Pero en Yateras,  según la metodóloga, “el juego consiste en un palo enterrado en la tierra y bañado en grasa que se escala para alcanzar la cima. Los muchachos resbalan continuamente y, a veces hasta trepan unos en los hombros de otro para ver el equipo que primero llega arriba y gana”.

Thais agrega que además de los juegos más viejos están otros  “como el de la argolla amarrada a un hilo que pende de un puntero para atrapar alguna botella del suelo, además de los topes de pelota, softbol, ajedrez, dómino, fútbol y baloncesto”.

Los juegos tradicionales que se practican en áreas de recreación sana como la de Yateras, necesitan escasos recursos materiales y siempre dejan saldos positivos en comunidades geográficamente aisladas y vulnerables a fenómenos como el alcoholismo. Por eso, para sus pobladores, los juegos más que opción deportiva, constituyen parte esencial de la vida cultural y recreativa del lugar donde viven.

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