Brujerías modernas


Por Yisell Rodríguez Milán

Según los diccionarios y las creencias tradicionales, “brujería” es la acción ejecutada por seres comúnmente viejos, feos, malvados y con poderes extraordinarios para desaparecer y  aparecer, subordinar a sus designios, transformar cosas, y que casi siempre están interesados en apoderarse del mundo, como en los muñequitos.

Hoy, el significado de esa palabra, al menos en Guantánamo, ha variado.  Y cuando se habla de brujerías, con perdón de los creyentes en la santería, mucha gente se refiere a la capacidad de algunos pillos al desaparecer objetos de valor.

Estos hechiceros modernos ya no estudian por apolillados libros sino que aprenden sus trucos en la calle, tampoco pasan de los 90 años (como Merlín o Gandalf) porque son aprendices desde bebés y alcanzan el doctorado en la adolescencia, jamás usan pócimas más bien se valen de la persuasión, la negociación, el tráfico, las carreras de escape y algún que otro chantaje.

Tampoco existe un solo tipo de brujería, como antes, sino que han creado una red de antisociales detectable solo a través del estereotipo. Estos son algunos ejemplos:

–        “vendedores de CUC”: brujos grandes, fuertes, con muchas cadenas, ropas de marca, habilidad para caerle atrás a las personas y para repetir lo mismo muchas veces. Usan sus poderes a fin de hacer circular grandes cantidades de dinero.

–       Carniceros: Existía toda una generación de brujos gordos y sudorosos pero ahora prevalecen los flaquitos de mirada pícara cuyos poderes van desde la reventa de los productos de la libreta hasta el silencio absoluto sobre lo que llegó o no a la carnicería.

–       dependientes estatales: brujos expertos en desaparecer jabitas de nylon, equivocarse en los comprobantes, disminuir el contenido de los envases y embarcar a los compradores con su vuelto. Casi siempre son jóvenes, perfumados y con cara de buena gente.

–       Brujos mercaderes: la mayoría tiene las costillas a flor de piel, huelen mal, trabajan en agromercados y tienen experiencia en transformar precios mínimos en súper-mega-ultra máximos.

–       Brujos informáticos: Muy especializados en desaparecer piezas de computadores en centros de trabajo para hacerlas aparecer, a escondidas, en las computadoras individuales, o revenderlas.

Estos últimos son lo mismo viejos que jovencitos y forman parte de la gran comunidad de brujos economistas, almaceneros, choferes, ente otros que practican una forma de hechicería no tradicional que les permite buscarse el pan, con la magia, hasta que la muerte o la policía los agarre.

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