Otra vez, en peligro, los viajes y las remesas


Por Yisell RODRIGUEZ MILAN

Este fin de semana se sabrá si los cubanos deberemos soportar, otra vez, la restricción norteamericana que limita a los residentes en Estados Unidos (EE.UU) visitar a Cuba sólo una vez cada tres años, y enviar hasta mil 200 dólares anuales a sus parientes en la Isla.

O si Barak Obama hará uso de sus facultades como presidente y vetará esta infame medida siendo fiel a la orden ejecutiva que emitió en el 2009 y con la cual flexibilizó las limitaciones impuestas por George W. Bush.

La propuesta de prohibiciones fue presentada por Mario Díaz-Balart, representante republicano del estado de Florida, cuyo propósito es incluirla en la ley de presupuesto federal del 2012, actualmente sometida a discusión en la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano.

Como primer paso, la iniciativa de Díaz-Balart se aprobó el pasado junio en una de las comisiones de este aparato legal, sin objeciones y como cláusula anexa al proyecto de ley de gastos del Tesoro, texto que contiene otras ocho prioridades políticas.

Eso significa que hay grandes posibilidades de que sea ratificada por la máxima instancia del Congreso, en especial porque, según la agencia EFE, Harry Reid, demócrata de Nevada y líder de mayorías en el Senado que ha apoyado durante mucho tiempo el bloqueo de EEUU contra Cuba, jugará un papel importante en la redacción final del documento.

Además, la legislación integra un proyecto de ley presupuestaria apremiante para la nación norteña y con amplias posibilidades de ser discutido y avalado por ambas cámaras del Congreso hasta hoy viernes, señala Cubadebate.

Como contraposición, otras agencias de prensa aseguran que la Casa Blanca dio su disposición de vetar la proposición y esgrimen la posibilidad de que Obama impida que la cláusula de Díaz-Balart  se convierta en Ley.

Incluso el pasado miércoles, algunos partidarios de la decisión adoptada hace dos años por el presidente norteamericano de levantar las restricciones a los viajes y remesas a Cuba, exigieron eliminarla de la versión final del documento.

La propuesta legal que originó esta polémica no es una acción alejada de la estrategia histórica de Estados Unidos en contra de la Isla, sino una cruel prolongación del bloqueo que desde 1962 intenta asfixiar la economía cubana y con ella a la población de la Mayor de las Antillas.

Y lo peor es que ni siquiera es un yanqui quien la puso a debatir, otra vez, ante el Congreso sino un cubanoamericano que ha llegado demasiado lejos en la política norteamericana, lamiéndoles las botas a los mafiosos de Miami y a los expansionistas de altos escaños gubernamentales.

Otras muchas veces el Congreso de EE.UU ha actuado en contra del desarrollo cubano: en 1962 aprobó la Ley Helms Burton que implantó oficialmente el Bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla, y en 1992 con la Ley de Ajuste Cubano que lo recrudeció, violó todas las normas internacionales relacionadas con la inmigración.

En 1995, aprobó la política de Pies Secos/Pies mojados que permite a los cubanos que lleguen a suelo yanqui, sin ser interceptados, permanecer en Estados Unidos. La misma fue puesta en práctica al unísono con la reducción a 505 los 20 mil visados anuales pactados entre Cuba y esa nación, lo que condujo a que muchos hombres hallaran su muerte en el mar.

Es inconcebible la facilidad con que el gobierno norteamericano considera quitar y poner leyes que laceran los intereses de ciudadanos suyos y ajenos, así como irrespetar las declaraciones de 186 países que exigen, año tras año, el cese de esa política descabellada y hostil.

Mientras tanto, a los cubanos no nos queda más remedio que esperar la decisión de un Congreso que a duras penas toma en cuenta a nuestros defensores y de un presidente que quizás sí, o quizás no, tome partido en la cuestión.

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