¿Cómo es vivir cerca de la Base Naval?


Yo nunca he estado cerca de la Base Naval, jamás he visto sus fuegos artificiales del 4 de julio cuando celebran el Día de la Independencia de las 13 Colonias, ni siquiera he estado Caimanera…aunque debo admitir que conozco a quienes han vivido esas experiencias.

“Es normal vivir tan cerca, pero siempre se teme al imprevisto”, me decía Náyade, una caimanerense amiga, mientras desayunábamos en el comedor del IPVCE hace más de siete años. Al menos así era para ella.

Y para mí también, que lo único que percibía de ese sitio eran sus trasmisiones televisivas cargadas de muñequitos pesados, tontos programas musicales, y peliculitas rosas pero en puro inglés.

Sin embargo, para otros, la cosa no era tan sencilla. Ciertos compañeros de cuarto, ya en la Universidad, me contaban qué tan fuerte se escuchan en Caimanera los sonidos de los entrenamientos militares, y de los privilegios que tiene el municipio por los peligros tan grandes con que debe convivir.

“Pero la gente no vive con miedo, ni se esconde para hacer sus cosas y hay tanto chisme, alboroto y alegría como en cualquier otra parte de Cuba”, me explicaban riendo.

De todas formas siempre he tenido la curiosidad de saber cómo es aquello y a la vez no quiero saber nada, absolutamente nada, porque estoy convencida de la veracidad de las publicaciones de Rebelión.org, Prensa Latina, Cubadebate.cu, Granma.cu y Venceremos.cu, medios que nada tienen que ocultar y sí mucho que desempolvar de la maquinaria norteña y el centro de torturas que mantiene allí en la Base Naval.

Cuando se es pequeño, en Guantánamo, se nos enseña que vivimos demasiado cerca del enemigo. Y que ese adversario tiene en esos 116 kilómetros cuadrados: cárceles, aeropuertos, casas, pizzerías, medios de comunicación, oficinas, campos minados, guardias,  pero que además tortura a sus prisioneros de guerra, ofende a los cubanos que custodian el perímetro, amenazan nuestra seguridad….

Sin embargo, aún así, pese a esto, cuando la gente ve un guantanamero por ahí, en otras provincias o por el mundo, lo primero que pregunta es ¿ya fuiste a la Base Naval? ¿Cómo es vivir cerca de allí?, como si estar tan cerca de quien sabes que puede apuñalarte por la espalda y dejarte sin familia, fuera una aventura turística, atractiva, inocente…

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