Odioso día de San Valentín


Abominable, execrable, aborrecible, infame, repugnante, detestable, horrible, insoportable, insufrible, así es para mí este día. Y pensar que la gente la pasa tan bien… o quizás solo aparenta pasarla bien. ¿Y cómo pueden?, me pregunto.

Quizás no sepan que esta tradición viene de un contrato matrimonial firmado el 2 de mayo de 1381 entre dos niños de 13 y 14 años que fueron obligados a casarse. Ellos eran Ricardo II, rey de Inglaterra, y Ana de Luxemburgo, hija del monarca de Bohemia, una de las tres regiones históricas que componían la antigua República Checa. Se cuenta que este documento es la primera referencia escrita que se tiene de este día como del amor.

Luego vendría todo el lío de San Valentín, porque en Inglaterra el 2 de mayo es el día de ese  apóstol cristiano. Aunque, según Wikipedia, nadie comprende aún cómo los exquisitos ingleses brincaron desde mayo hasta febrero la rosada fecha.

Otros alegan que el 14, como lo conocemos hoy, nada tiene que ver con la Gran Bretaña sino con Roma, la Iglesia Católica y los 11 días que reconoce como de San Valentín, de ellos al menos tres a celebrarse en el segundo mes del año.

Según los eruditos de la red, a tres Valentines debe rendírsele homenaje en este día: primero a  Valentín de Roma quien fue torturado en el 269, el siguiente es  Valentín de Terni que está enterrado muy cerca del primero, y el último ni apellidos tiene pero dice la enciclopedia que fue martirizado en África durante una cruzada para convertir indígenas.

Barbaridades que uno lee, para luego tener que soportar a ese angelito con arco y ojos vendados disparando flechas a tontas y locas por todo el mundo que sale cada dos o tres horas en la televisión o en las páginas web.

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