Y las bodas por las nubes


Por: Yisell RODRÍGUEZ MILÁN

Fotos: Lorenzo CRESPO SILVEIRA y Demetrio FUENTES RODRÍGUEZ

Sumario: El 14 de febrero desempolva curiosas cifras en Guantánamo donde, pese a los comentarios populares en su contra, el número de matrimonios superó al doble sus registros anteriores

Quienes saben de refranes repiten que el matrimonio “es el proceso químico por el que se transforma media naranja en medio limón”, o “una carga tan pesada que debe llevarse entre tres” e incluso los más atrevidos alegan que para enfrentarlo hay que conocer matemáticas porque “suma cansancio, resta alegría, multiplica gastos y divide opiniones”.

Sin embargo, bromas aparte, lo curioso es que a pesar de las creencias populares en su contra en esta provincia el número de casamientos aumentó a  2 mil 252 durante el 2010 y  fue de 2 mil 143 en el pasado año, lo cual significa el doble de temporadas anteriores. El promedio histórico había sido de al menos  mil 885 bodas hasta 2009. 
Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) los municipios que ostentan las mayores cifras son Guantánamo, Baracoa, San Antonio del Sur y Maisí,  y curiosamente los dos últimos no están, como los otros, entre los más poblados del territorio.

Al indagar en la Notaría Provincial si eran muy complicados los trámites para casarse, Lisandra Margendié Galván, la notaria principal, nos explica que no porque “casarse, legalmente hablando, cuesta poco: 25 pesos, un sello de cinco, dos testigos que no sean de la familia y una solicitud que se concretará en menos de 72 horas”.

Mientras Lino Salazar Catá, director de la Consultoría Jurídica Internacional, nos explica que más del 50% de los guantanameros descienden de matrimonios no formalizados pero si las parejas optaran más por contraer nupcias no tendrían complicaciones jurídicas al fallecer uno de los miembros de la pareja, ni con la manutención de los niños o las reclamaciones de herencia.

Incluso la Constitución de la República de Cuba y el Código de Familia, recogen en sus páginas los derechos y deberes de los futuros cónyuges: igualdad absoluta, obligación de vivir juntos, ser leales, y atender al mantenimiento del hogar y la formación integral de su descendencia.

Pero quien hable o escriba de bodas también debe acercarse a los divorcios, sobretodo en Guantánamo donde las cifras hablan de durabilidad y consistencia de los desposados.

Desde el 2009, los números de separados han ido en caída, según la ONEI en ese año fueron  mil 148, descendió a 928 en 2010 y hasta 869 en el 2011.

Quizás las personas van comprendiendo, como mismo un día de 1979 lo hicieron Zaida Martínez Rodríguez y Onésimo Abad Matos, que el  matrimonio es la posibilidad de elegir a quien ames, sexualmente hablando, como parte de tu familia, sin las imposiciones de sangre y hasta que la pasión, el cariño o la paciencia les permitan seguir juntos.

Zaida y Onésimo, por ejemplo, ya pasan de los 70 años, y hace cuatro décadas que se llaman “mi vida” o “mi amor” cada uno de los minutos de su larga vida. Juntos no tienen hijos y aún así viven felices. Y cuando se le pregunta su secreto solo dicen, como en susurro:

“Confiamos mucho uno en el otro, somos los mejores amigos, nos cuidamos y protegemos cuando estamos enfermos, y compartimos el mismo amor por la Revolución que nos sacó de la miseria en que vivíamos”.

Quede la enseñanza de estos ancianos valientes para los jóvenes que aún no se atreven, por modernidad o cualquier otra razón, a firmar los papeles del amor…

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