Héroe de la familia guantanamera


Por Yisell RODRÍGUEZ MILAN y Víctor Hugo PURÓN FONSECA

Foto: Demetrio FUENTES RODRÍGUEZ

Si para muchos guantanameros la representación física más próxima del Mayor General Pedro Agustín Pérez y Pérez es apenas una estatua en el parque José Martí, para Pedro Pérez Olivares, su tátara sobrino nieto, más bien es cuestión de sangre, herencia y dignidad.

El muy conocido exlocutor de radio, de 75 años, vive en la calle que lleva el nombre de su ilustre antepasado, y como tantos otros en la abundante familia de ese apellido arrastra el nombre de pila del antiguo mambí.

“El tío Perico Pérez, como le decía todo el mundo, crió a mi abuelo Pedro Celestino Pérez, hijo de uno de sus hermanos, y para mí es un orgullo llevar sus genes”, apunta quien conoce el rol decisivo de su ascendiente en los hechos del 24 de febrero de 1895, y en sus antecedentes y consecuencias.

“Incluso todavía en las reuniones familiares intercambiamos anécdotas de su vida, en especial, una que creo aún no ha sido confirmada sobre su escape del Morro de Santiago de Cuba, donde estuvo prisionero”, narra.

De una generación a otra de los Pérez corren las historias del alzado, único mambí quien fuera a la vez el delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC), creado y dirigido por José Martí, y jefe militar local de las fuerzas independentistas.

Además, asegura el tátara sobrino nieto, para aquel imprescindible guía de la Revolución en el terruño la nueva contienda se trataba también de un asunto familiar porque “el día 24 por la mañana salió con su esposa y su única hija y nieto para la finca de Caridad Jaca en La Confianza, donde se alzaron”.

Sucedió como se planeó

Los tiros sonaron en Guantánamo por la tarde, más o menos a partir de las dos, aunque, según las órdenes llegadas desde Santo Domingo, los revolucionarios de la localidad debían esperar hasta las seis para comenzar, simultáneamente en toda Cuba, la Guerra Necesaria organizada por José Martí desde el exilio.

Era 24 de febrero de 1895, domingo de carnaval.

El Acta de la Confianza aún se preserva en el Archivo Histórico Nacional.  Según su texto reproducido en Ecured, Enciclopedia Cubana en Internet, desde el 18 de ese mes los conspiradores guantanameros recibieron la orden de alzamiento  comunicada por el General Guillermo Moncada y ya se preparaban.

El día 23, por la noche, el entonces Coronel Pedro Agustín Pérez, a la cabeza de los conspiradores, trazó la estrategia de lucha junto a los Coroneles Enrique Tudela y Emilio Giró, el Teniente Coronel Vicente Tudela, los Capitanes Luciano Peguero y José Francisco Pérez.

Según el plan, durante la madrugada del 24 los hermanos Tudela con 12 hombres atacarían el fuerte costero de San Nicolás, en Hatibonico, mientras el resto de los revolucionarios, casi 200, se alzarían en Baitiquirí, el ingenio Santa Cecilia, El Yarey, Tiguabos, San Andrés del Vínculo y La Confianza, subraya, por su parte, José Sánchez Guerra, Historiador de la Ciudad de Guantánamo.

Y así sucedió: desde las dos de la tarde se tomó el San Nicolás, con un saldo de ocho soldados españoles muertos y numerosas armas incautadas. El hecho pasó a la historia como la primera victoria mambisa de la Guerra Necesaria en toda Cuba.

Al unísono, en la finca La Confianza, otros revolucionarios sólo pertrechados con viejos fusiles de la Guerra Grande gritaban ¡Independencia o Muerte! y firmaban la única Acta levantada por los alzados en todo el país que certificó el reinicio de la lucha.

Deudas históricas

De acuerdo con el también presidente de la delegación provincial de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) en Guantánamo, “sin Pedro Agustín Pérez quizás hubiese sido imposible el alzamiento aquí y tampoco se hubiera asegurado el desembarco ulterior de los máximos líderes independentistas por Playita de Cajobabo (José Martí y Máximo Gómez) y Duaba (Los Maceo)”.

El investigador apunta que el después Mayor General organizó el levantamiento desde la manigua de Vilorio, donde llevaba 18 meses oculto de los cuerpos represivos coloniales y su familia, a sabiendas del peligro que corría, acogió en su casa a los conspiradores la víspera del 24.

Sin embargo, como historiador y conocedor de la recepción del prócer en la actualidad, Sánchez Guerra considera que aún quedan deudas. Una de ellas es la  recuperación de su casa en la ciudad (calle José Martí entre Ramón Pintó y Avenida Camilo Cienfuegos), tarea que la UNHIC desearía se concretara con vista al 13 de abril 2014, centenario de la desaparición física del héroe.

También está pendiente de rectificación la denominación excluyente de “Grito de Baire”, repetida en muchos libros de historia sobre el tema. “Los alzamientos fueron múltiples: en Manzanillo, Santiago de Cuba, Matanzas, Baire y Guantánamo, y no deben ser reducidos tan solo a uno”, expone su criterio el estudioso.

Sánchez Guerra, no obstante, reafirma su criterio de que el alzamiento del 24 de febrero de 1895 tuvo en Guantánamo uno de los escenarios de mayor organización en toda la Isla, además de que aquí se firmó la única acta que reconocía la nueva contienda, se obtuvo la victoria inaugural y se derramó la primera gota de sangre española en busca de la libertad.

La preservación de la memoria histórica relacionada con la más destacada personalidad patriótica de la localidad da cumplimiento al Objetivo No. 58 aprobado por la Primera Conferencia Nacional del Partido, que indica: consolidar la política cultural de la Revolución y la defensa de la identidad.


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