Guantánamo desafía lo exótico


 La Clarita se cultivan plantas de difícil desarrollo en climas tropicales. Una docena de obreros enfrenta la insólita producción a pesar del reto que representa su cuidado Por Yisell Rodríguez Milán Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

 Allá en La Clarita , a casi 600 metros sobre el nivel del mar y donde se sienten las temperaturas más bajas del municipio, crecen nueve especies de frutas, tres de ellas bien exóticas en Cuba.

La siembra es experimental y con la premisa de incurrir en el menor gasto posible de combustible e insumos importados, empleando además los recursos locales y la tracción animal, aprovechar eficientemente las tierras que rodean a ese pequeño poblado.

Así lo indica el lineamiento 206 de la Política Económica del Partido y la Revolución , y por eso los 12 obreros agrícolas de la Finca Integral de Frutales supervisan diaria y detalladamente, el inusual desarrollo de un manzano, los canteros de fresas y las dos hectáreas de melocotones, cultivos todos más propios de regiones más frías que de las calurosas del trópico.

El primer experimento

Cuentan los trabajadores que la idea de plantar en La Clarita esas “rarezas” fue de Adolfo Rodríguez Nodals, jefe del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, quien, conocedor al fin de estas lomas y su clima, sugirió sembrar allí, en 2009, una fruta de origen chino: el melocotón.

Las referencias bibliográficas apuntan ese fruto se cultiva en otras regiones hace más de tres mil años, que es propio de climas templados por debajo de los 20 grados Celsius y sus mayores productores a nivel mundial son China, Italia, Estados Unidos, Grecia y España, sitios donde se comercializa en almíbar, zumos y mermeladas.

En Asia existe el mito de que el melocotón era consumido por los inmortales porque confería longevidad, pero en la finca nada saben de esos cuentos. Allí la gente solo comenta de lo práctico, lo que ve crecer y lo que suda por mantener esa extraña fruta.

Ellos saben, aunque no lo expresen en los términos exactos con que no los explicó en la estación meteorológica de Madre Vieja el ingeniero Enrique Martínez Pérez que en el clima de allá arriba se da casi todo. La Clarita, en efecto, es una de las zonas con mayor altitud de territorio y esto provoca un microclima de amplio balance térmico, con más de 10 grados de diferencia entre las madrugadas y las noches. “Eso facilita el desarrollo de cultivos de climas fríos e inciden en que la humedad del suelo sea alta”, fundamenta el responsable de la estación.

Con cierta claridad sobre ese asunto, los obreros de la granja agrícola, pues, le echaron manos a la obra. “Preparamos el suelo y lo sembramos, pero no sabíamos nada de melocotón, sólo que venía de Europa, o de Asia. Poco a poco aprendimos que era necesario regar las planticas todos los días, hacerles lo que llamamos aclareo, es decir, descargar al árbol de   frutos   excesivos para obtenerlos de mayor tamaño en lugar de muchos muy pequeños . La poda es anual e importante para que crezcan tallos más rectos y menos ramificaciones”, explica Melba Sánchez, una de las mejores obreras agrícolas de la finca.

Ella estaba presente cuando plantaron, tres años atrás, las dos hectáreas destinadas al cultivo, cuyas posturas fueron previamente tratadas en un vivero. Allí demoraron unos seis meses en germinar. La señora nos narra también sus experiencias en la primera cosecha, el año pasado, cuando recogieron tres quintales. Las envasaron cuidadosamente en cajas de cartón “para evitar que, luego de dos años de espera, se nos estropeara todo”.

Los melocotoneros de La Clarita llegan hasta los ocho metros de altura. Su fruto tiene de seis a ocho centímetros, es de textura aterciopelada, aroma delicado, roja y blanco o amarillo por dentro, con una almendra parda, dura, rugosa y muy amarga en su centro.

A otros municipios como Baracoa y El Salvador, la Empresa Agropecuaria de Yateras, entidad a la cual se subordina esta finca experimental, les ha vendido sus posturas pero los resultados ni siquiera se acercan a lo alcanzado en estas tierras.

No obstante, eso no les quita el sueño a los obreros del frutal. Siguen desafiando lo exótico con paciencia y ya en breve sembrarán mil nuevos melocotoneros en una hectárea del terreno.

Otro buen acontecimiento es que el 21 de marzo del 2012 se firmó el primer contrato para procesar industrialmente la producción. Las negociaciones se hicieron entre la fábrica de conservas Guaso y la Empresa Agropecuaria municipal, entidades que acordaron el pago de 50 pesos por cada quintal cosechado, precio bajo pero según ellos lógico, ya que la venta del producto funcionará como prueba de mercado.

“Debemos venderles a la industria tres o cuatro quintales, porque a diferencia de 2011, este año tendremos dos cosechas, una entre junio y julio y otra en los meses de septiembre y octubre”, explica Evarista Echavarría López, especialista de Cultivos Varios en la Empresa agropecuaria de Yateras.

Aunque actualmente los melocotones son la mejor muestra de la buena mezcla de los factores climatológicos y la voluntad de los hombres, también florecen otros frutos.

“La fresa se sembró desde mediados de marzo. Hay que sembrarlas con 10 centímetros de separación entre cada una de las plantas porque las plantas son tupidas; luego se entrelazarán hasta toda la plantación se vea espesa, pero ya han brotado los primeros frutos”, dice la ingeniera Evarista.

Esos buenos resultados se lo deben también a que cuentan con riego por aspersión, que minimiza los efectos negativos de las altas temperaturas veraniegas, y favorece el crecimiento y distribución de las raíces.

Además, cuentan con un banco de semillas y un vivero donde también se les presta atención diferenciada a otras siete especies de frutales: granadillo, guayabas, maracullá, anones, aguacates y tamarindos.

Como esta finca integral de frutas hoy existen mil 362 en Cuba y cubren casi nueve mil hectáreas del territorio nacional. Surgieron bajo la premisa de vincular el hombre al terreno donde vive, aplicando el policultivo y usando con eficiencia los suelos.

La de La Clarita, en pleno auge productivo, además, está en la mira de las autoridades de la Agricultura para potenciarla como polo productivo con mini industria incluida. Así lo explicó Ángel Cuadra Molina, especialista en cultivos varios de la Delegación provincial de ese organismo.

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