Cubanísimo español


Por Yisell RODRÍGUEZ MILÁN

Somos expertos en manejar las palabras, o modificarlas. Nos divierte adaptarlas a nuestros ambientes más humildes, nos gusta como suena la fusión del español con el inglés, el francés, el alemán, el ruso. Nuestra jerga idiomática es tan feliz como el cubano mismo y tan ocurrente como su espíritu nacional.

Guantánamo, no exenta del fenómeno como parte de esta isla, es testigo a diario de las ingeniosidades idiomáticas de su gente. Es común, por tanto, escuchar por sus rincones, a cualquiera hora del día o la noche, palabras cuyo significado bien entiende buena parte de los más de 11 millones de cubanos.

En ese caso están “cajetilla” ( dentadura), “casasola”  (tacanõ), “consorte” (amigo), “culillo” (impaciente), “chivatear” ( delatar), “filtro” (inteligente), “gao” (casa), “guaroso” (popular), “nave” (carro), “tostá” (loca), “muelero” (que habla mucho) o “yuma” (extranjero).

Y también aquí, como en el resto de país, somos lingüísticamente rebeldes. Como cuestión de honor, con los siglos pasados desde la colonización, nos despojamos de cuanto pudiera asemejarnos a los españoles.

Quizás por eso ya no diferenciamos entre s y z en las pronunciaciones, eliminamos los “vos” y los “vosotros” y los cambiamos por el “tú” o el “usted”, dejamos de lado las formas verbales compuestas como “he ido” y resaltamos las simple como “fui”, nos revelamos (incorrectamente) contra las letras “d” cuya repercusión se nota en desastres como “deo” (dedo) o “perdio” (perdido), entre otras barbaridades.

Lo digo así porque no pocos son los cubanos que, además, aspiran las “s” dejando secas palabras, o desaparecen las “r” (principalmente en el Occidente) generando disparates en la pronunciación como “cab-bón” por carbón o “ag-golla” por argolla.

Y aún así, es imposible no amar el idioma con que se nace.

Hoy, 23 de abril, los hispanohablantes celebramos el Día Mundial del Idioma Español. La conmemoración es  en honor al escritor Miguel de Cervantes Saavedra, quien murió en esta misma fecha pero de 1616 y cuya novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha está considerada obra cumbre de la lengua española.

En la misma fecha (según el calendario juliano) murió William Shakespeare, considerado el escritor y dramaturgo más importante de la lengua inglesa.  Y la coincidencia entre las dos fechas motivó ala Organización de las Naciones Unidas parala Educación,la Ciencia yla Cultura (UNESCO), a conmemorar también, cada 23 de abril desde 1995, el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor.

Como curiosidad, otros importantes escritores murieron en días como este, tal es el caso del peruano Inca Garcilaso de la Vega (1616) y Vladimir Nabokov (1899).

El español, entre los más de seis mil existentes, es el tercer idioma más hablado en el planeta después del chino y el inglés, y el segundo más estudiado. El mismo es lengua nativa de casi 500 millones de personas y enla Organizaciónde las Naciones Unidas permanece como una de las seis lenguas oficiales para la negociación internacional que tiene lugar en sus espacios.

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