Bajo el cielo de México: Hasta agotar mi voz


Sumario: Aniversario 75 de la Emisora CMKS

Por Yisell RODRÍGUEZ MILÁN

Foto: Leonel ESCALONA FURONES

Lo atrapamos en su estudio poco después de las 11:00 AM. Él escribe, produce, y dirige Bajo el cielo de México, revista musical de CMKS recientemente anunciada como el programa con más alto índice de audiencia en Guantánamo por diez años consecutivos.  Era viernes, había comenzado la transmisión en vivo y allí mismo, entre los micrófonos y el reloj que lo acompañan, entrevistamos a Juan Francisco Guilarte Frómeta.

Los oyentes no escucharon nada de lo que hablamos con él. En realidad, mientras ellos se entretenían al otro lado del radio con temas como No hay otra en tu lugar, de Alejandro Fernández o La puerta Negra, de Eugenia León, Venceremos hurgaba en la vida de ese profesional a quien en la emisora conocen como John (su nombre en inglés) o el “hombre radio”.

Tiene 75 años, cuatro hijos, fue diputado al Parlamento Nacional y es Artista de  Mérito del Instituto Cubano de Radio, Cine y Televisión. Aprendió su oficio empíricamente y cita una canción mexicana para explicar por qué: “las letras no entran cuando se tiene hambre”, dice.

Empezó como actor de novelas radiales y protagonizó nueve. Hoy su maestría llega a través de cinco programas: Melodías,La Historia, Recuerdos del Ayer, Recordando al Benny, y Bajo el cielo de México. Este último, admite, es su favorito.

Sobre él cuenta que se oye “como un cañón” en Sancti Spíritus, Santiago de Cuba y Holguín. Desde allá recibe cartas y llamadas de admiración porque no solo trasmiten música sino además información que obtiene a través de sus contactos en la embajada de México, visitantes extranjeros o Internet.

Sin embargo, Guilarte  tiene su propia teoría sobre el éxito de esta revista con 59 años al aire: “En Oriente las rancheras gustan mucho. Yo creo que es porque nos fascinan las tragedias que cuentan. Esas historias de amor y desamor, las traiciones del padre que dejó a la madre por otra mujer, los líos de boda… todo eso entusiasma a los cubanos”.

Admite que nada sería posible sin Gilberto Márquez, encargado del diseño sonoro, edición y transmisión del programa: “Entre él y yo, con un día de anterioridad, acordamos las canciones y las variamos, pero el público prefiere las de Marco Antonio Solís, Los tigres del Norte, Juan Gabriel o Rocío Durcal”, comenta.

Bajo el cielo de México comenzó a radiarse, por iniciativa de Arístides Mejías, el 16 de septiembre de 1953 como Rancho Mexicano. En la década del 70, lo asumió Guilarte.

Una vez –cuenta el locutor – intentaron eliminarlo de la programación porque era muy viejo. Inmediatamente la población protestó, varios grupos fueron ala Emisora, se reunieron con la dirección  y el programa no duró ni quince días fuera del aire y a demás le aumentaron media hora. Su tiempo actual es de 58 minutos.

Diariamente, hasta la cabina donde graban, llegan más de 50 mensajes, casi siempre saludos o felicitaciones. Y en jornadas festivas, como el día de las madres, reciben entre 500 y 600 pero “las letras son muy difíciles de entender y me he tenido que convertir en casi un adivino”, agrega.

Mientras él habla, observo la mesa donde ordenadamente tiene mensajes ya leídos o por leer, su reporte de trabajo y la planilla dela Agencia Cubanade Derechos de Autores Musicales que llena cuando, desde el otro lado del cristal, el sonidista le anuncia una ranchera.

También cuenta que los radioyentes, acostumbrados a imaginárselo por la voz, casi siempre se sorprenden al conocerlo: “ellos me imaginan alto y joven, y se topan con que soy chiquito, un poco barrigón y viejo, pero me aceptan”.

Juan Francisco Guilarte Frómeta fue comerciante, ayudante de albañil y chofer antes de entrar al medio radial. Dice que quizás hubiera sido policía y estuviera jubilado aunque reconoce que es mejor como está “porque aquí puedo trabajar en lo que me gusta hasta agotar mi voz”.

Su filosofía, la explica al final: “Un buen locutor debe ser disciplinado, hay que tener cultura para improvisar y la radio es para vivir por ella y no para ganar dinero. Mire Bajo el cielo de México, si yo no hago ese programa con amor, la gente lo rechaza porque eso se siente y ya no estuviera en el aire”, concluye.

 

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