Agua Mineral Sierra Canasta: Iniciativa local y “embotellada”


Por Yisell Rodríguez Milán

Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

24 de mayo de 2012, 10:50 am

 En Guantánamo se gesta la tercera embotelladora de agua mineral de Cuba y la única en la región oriental. Sierra Canasta se nombra y ha sido construida en San Andrés, municipio de Niceto Pérez.

Su fabricación, como proyecto de iniciativa local, busca generar ingresos y sustituir importaciones a partir del aprovechamiento de un pozo, a unos 500 metros de distancia, cuyas aguas subterráneas son ricas en ortosilicio, un mineral capaz de favorecer la elasticidad de los tejidos y combatir el envejecimiento de las células de la piel.

Leydis González Morán, especialista que atiende esta inversión por la Unidad Empresarial de Base Refrescos Hielo, explica que actualmente en Cuba solo se embotella agua con esa excepcional cualidad, en la fábrica Ciego Montero, en Cienfuegos, y Amaro, en Villa Clara.

La pequeña fábrica en las inmediaciones de la Autopista, está a solo medio kilómetro del yacimiento acuífero y no invade el perímetro establecido para la protección fitosanitaria del pozo cuya concesión minera posee la entidad inversionista.

Así lo exigen, con sus requisitos, la Ley de Minas y la Oficina Nacional de Recursos Minerales, única que aprueba, registra y controla estas reservas, certificando su grado de preparación para el procesamiento industrial.

Entre un pozo y el mercado

Allá en San Andrés, a pie de obra, laboran los trabajadores del Ministerio de la Construcción desde agosto del 2011. Uno de ellos, Rafael Quiala Tito, plomero, nos cuenta que todavía falta montar el tanque séptico con capacidad para mil litros del líquido.

Resta también colocar parte del techo, la instalación eléctrica y los 700 metros de tuberías, contratados con la Empresa de Plásticos Cajimaya, en Holguín, que llevarán el agua hasta la planta, por debajo de la autopista.

Terminados están la cerca perimetral, la nave de producción, y tres almacenes: uno para materia prima, otro destinado a los productos terminados, y un tercero para guardar “muestras testigos” durante un año, tiempo de garantía del agua embotellada en el mercado internacional.

Se instalaron además los lavamanos, tazas sanitarias, fregadero y el drenaje hasta las fosas. Y esta semana el color azul que identifica al agua y a Sierra Canasta como marca comercial, comenzó a invadir de la mano de los pintores las paredes de la Embotelladora. El monto total de construcción y montaje asciende a 293 mil pesos convertibles.

Altamente avanzado será el equipamiento tecnológico. Con un costo cercano a los 260 mil euros, incluirá: sistema de pretratamiento para filtrar el líquido, una sopladora de botellas, el equipo llamado monobloque de enjuague, llenado y tapado, una etiquetadora automática y la máquina retractiladora, que elabora los nylon con los que se empaquetan los pomos.

A tono con los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución , las materias primas de la fábrica serán de procedencia nacional.

De Villa Clara llegarán las preformas y tapas de las botellas de 500 ml confeccionadas en la Empresa Militar Industrial Ernesto   Che Guevara y las etiquetas autoadhesivas a cargo de Geocuba. El nylon lo suministrará el CIMEX y el agua será bombeada desde el pozo, según informó González Morán.

Profundidades

Durante más de dos décadas se desaprovechó, industrialmente, este yacimiento de aguas minerales de 330 metros de profundidad. Y no por desconocimiento.

En 1993 el antiguo Grupo Nacional de Aguas Minero-medicinales y Termalismo, dirigido por el Comandante Jesús   Montané   Oropesa, examinó el pozo de Sierra Canasta y lo avaló como idóneo para el embotellamiento y la comercialización.

Sin embargo, casi 20 años pasaron y el agua mineral guantanamera -pudiendo sustituir importaciones- sólo se usó en el abastecimiento por pipas de algunas comunidades en Niceto Pérez y, a través tuberías, del Campamento de Pioneros Daniel Llosas Preval y algunas viviendas.

Hace un año, parte de esa realidad cambió.

Ahora el pozo, cuyo terreno ocupa más de 68 hectáreas, tiene dueño:

la Unidad Refrescos Hielos, que podrá explotarlo durante 25 años, o más. Leydis González Morán, quien también es especialista A en desarrollo y tecnología, informa que la entidad, cumpliendo lo estipulado por la Oficina Nacional de Recursos Minerales, declaró tres zonas de protección alrededor del mismo.

Hoy el yacimiento tiene cuatro cuidadores, al primero de sus depósitos -donde está la bomba de agua- lo protege una caseta sin ventanas que evita la contaminación, y no se permite el acceso de las pipas, aunque sí se continúa el suministro de agua a los que estaban conectados al pozo.

Dentro de unos meses, las producciones de la Embotelladora saldrán finalmente de sus modernos equipos al mercado. La sustitución de importaciones, será una de sus miras. Pero sus trabajadores, además de producir, estarán obligados a proteger ese pozo cuyas aguas subterráneas, ricas en minerales, pondrán a Sierra Canasta, de Guantánamo, entre las tres mil marcas de aguas minerales que ya existen en el mundo.

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