El Cráneo de Santa Rita


Por Yisell RODRIGUEZ MILAN

Foto: Tomada de Internet

El pasado miércoles, 13 de junio, por primera vez en su vida varios vecinos de la calle Santa Rita entre Uno y Dos Norte, en la ciudad de Guantánamo, vieron un cráneo humano. Sucedió entre las 8:00 y las 9:30 de la mañana, cuando los trabajadores de la Empresa Municipal de Comunales vertieron un nylon negro en el “camión de la basura” y cayó la caja ósea que protege –como bien saben algunos- el cerebro.

El grito del basurero alertó a quienes esperaban para vaciar sacos y cubos con desperdicios. ¡Una cabeza!, dice la gente que él dijo e inmediatamente se acercaron los curiosos.

¿Quién lo puso ahí en la acera?, ¿de qué casa es?, ¿será una mujer, un hombre…?, ¿habrá algo más, algún otro pedazo?, fueron preguntas que en segundos se sucedieron. El chofer del camión, ante el imprevisto, frenó el vehículo y mandó a llamar a la policía.

Sin embargo, para cuando llegaron los oficiales, una turba chismosa ya bloqueaba la entrada a la cuadra y en la atmósfera flotaban suposiciones, anécdotas, testimonios…., pura muestra de la aficción novelesca que tenemos los cubanos.

De norte a sur, de este a oeste, de esta ciudad lineal corrió la noticia. La generación de invenciones, teorías, figuraciones se hizo sentir: V. H refirió “dicen era una mujer joven, negra, a la que el marido mató y cuya cabeza, con ojos y pelos incluidos, tiró allí”, L. A. ripostó “pues mira, yo escuché en una cafetería que lo que apareció fue un hombre a quien su esposa descuartizó y luego regó en partes por ahí”

La gente cambió la dirección donde acaeció el suceso, inventó nombres, causas, circunstancias, habló de brujería, asesinatos, desapariciones, venganzas amorosas….el chisme se apoderó de una urbe que aunque no está exenta del peligro no ve como común la aparición de un cráneo.

“Eso de que aparezcan cuerpos, huesos,… no es cosa que se de en Cuba. Aquí hay paz…pero aún así adoramos las tragedias, las historias macabras”, acotó R. M.

Esa semana no se habló de nada más en la ciudad, no obstante, el mismo día en que se dieron los hechos alguien informó a los guantanameros cuya imaginación se desbordó, que “el cráneo era parte del proyecto científico de un estudiante de medicina”

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