Se alivia un viejo dolor


Por Yisell RODRÍGUEZ MILÁN

Fotos: Lorenzo CRESPO SILVEIRA

Sumario: Más de 28 mil 640 maisienses esperan desde el 2004 la terminación del policlínico municipal. Y ya está ahí la obra acortando distancias y dolores

Quien transite por Los Llanos, en Maisí, verá cómo se levanta -para alivio de los pobladores- el policlínico Patricio Sierra Alta, instalación con servicio de hospitalización que sustituye al centro médico rural fundado en la década del 60.

Con su terminación ya no tendrán los más de 28 mil 640 maisienses que viajar a Baracoa por un dolor de oídos, para medirse la vista, suturarse una herida o saber si tienen VIH, entre otras cuestiones médicas que podrán resolverse allí.

Aunque no se trata de una obra nueva y en la memoria de la gente están los altibajos de un presupuesto insuficiente que sumió en el letargo esa anhelada construcción, hoy 35 constructores del municipio de Guantánamo operan con agilidad la mezcladora de cemento, empujan sus vagones de un sitio a otro, ponen las instalaciones eléctrica e hidrosanitaria, repellan paredes o impermeabilizan el techo.

Es que han devuelto a los maisienses la confianza en que el policlínico al fin será terminado.

Están bien altos los ánimos de los trabajadores tras conocer que Guantánamo será sede del acto por el 26 de Julio y porque saben que tienen respaldo financiero para avanzar. En efecto, se dispone para la obra de 409 mil pesos cubanos y 235 mil CUC aprobados en este 2012 por el Ministerio de Salud Pública.

El Policlínico ocupará mil 646, 475 metros cuadrados y prestará los servicios básicos y de urgencia. Aunque no se practicarán cirugías mayores ni partos, sí tendrá cuerpo de guardia, sala de terapia intensiva y hospitalización de medicina interna, geriatría, pediátrico y ginecobstetricia.

Además, consultas de traumatología, otorrinonaringología, oftalmología, optometría, ultrasonido y rayos X, se harán electrocardiogramas y habrá un laboratorio avanzado para los análisis de VIH y serología, servicios que se prestan en los locales ya concluidos de ese centro -con 40 camas disponibles- que los maisienses insisten en llamar “el hospital”.

De acuerdo con Méndez Tomás, quien también es especialista en medicina interna, allí habrá una sala de rehabilitación y un saloncito de cirugía menor para suturar heridas y extraer cuerpos extraños. Igualmente se prestarán servicios de higiene (prueba del esputo, exudados vaginales…).

En Baracoa sólo se realizarán los estudios endoscópicos y de microbiología, las cirugías mayores y los nacimientos.

Con respecto al mobiliario clínico y no clínico así como a los equipos de laboratorio, el doctor asegura que están en los almacenes del municipio y agrega que para atender las urgencias tendrán tres ambulancias de montaña y dos consultorios extendidos, uno en Sabana y otro en La Tinta, que es zona de silencio.

Contrario a lo que ocurría en años anteriores, todos los enfermeros son del municipio y, aunque el 95 por ciento de los médicos son de otros territorios, la dirección del policlínico logró que los especialistas principales también fueran de la localidad.

“Trabajamos para garantizar la estabilidad médica y la sostenibilidad en los resultados del sector, que de por sí son buenos”, explica el director de Salud Pública.

Es una suerte, entonces, el nuevo aire que corre en esa inversión, porque durante ocho años los pobladores y los médicos  acudían a un local en malas condiciones constructivas que se fue deteriorando poco a poco.

Sobre el particular, recuerda la doctora Tatiana Matos Domínguez: “Desde que me gradué, hace dos años, me ubicaron allí, pero estábamos hacinados, se filtraba el agua por el techo, por las ventanas, se estaba cayendo la carpintería…

“La gente no paraba de quejarse pero iba porque era donde prestábamos los servicios de urgencia, estaban los laboratorios, hacíamos ultrasonidos…”

“Aquello no era ni hotel ni hospital”, asegura Gloria González Durán, pobladora de 60 años de edad para quien no era fácil que “por cualquier bobería” hubiera que viajar a La Primada.

“Cuando parí a mi hijo, que ya tiene 37 años, no te llevaban en ambulancia como ahora sino en una guarandinga y los caminos estaban malísimos.

“Lo mejor es que todo se trate aquí porque cuando uno se siente mal o va a dar a luz, tantos kilómetros, viajes y brincos de los carros, son una tortura”, dice.

Lo mismo opina Estela Piñón Pérez, otra vecina que agradece la construcción del centro médico pues según ella hace mucho que pedían un policlínico mejor y más grande: “Porque a veces ocurren accidentes y hay que ir hasta Guantánamo pudiendo resolverse eso aquí mismo”.

Actualmente, los “dolores de cabeza” ocasionados por el local provisional no existen. Ahora los servicios se prestan en los bloques de ingreso que ya se terminaron. En esos locales sólo se remozó la carpintería, el piso y las instalaciones hidrosanitarias, informó Sergio Méndez Tomás, director municipal de Salud Pública y también del Policlínico.

Agregó además que sólo resta terminar la ampliación del centro médico, ubicada en la parte delantera del inmueble, cuya ejecución desde el 2009 la asume el Ministerio de la Construcción y ya está al 82 por ciento. Debe quedar listo en el mes de diciembre, aunque ya da frutos la obra por concluir.

Que lo diga si no Aniuska Pérez Frómeta, esa joven de El Diamante, con 22 años y un bebé de 6 meses en los brazos a quien vimos en la salita de Ginecobstetricia. Dice que allí a su niño lo atendieron muy bien y no quiere ni pensar que hubiese tenido que viajar a Baracoa, si ya no tuviera Maisí su policlínico en Los Llanos.

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