Reportar desde el cielo


Por Yisell RODRIGUEZ MILAN

Foto: Lorenzo CRESPO SILVEIRA

Salto de emoción, aunque no estoy allí. Mis ojos miran al cielo, esperan verlo. Me digo que es una tontería, que desde los kilómetros que separan al pueblo de esas alturas no se ven los flashazos de su cámara… y aún así continúo con la vista alzada, rompiéndome el  cuello… pero sin ver nada.

Sospecho que en todo Guantánamo fui la única que ni vio ni oyó nada…

Llegó al periódico entre las 12:00 y la 1:00 de la tarde, con la adrenalina al cien y unos deseos de saltar, romper platos, revolucionar el mundo, que nos volvió a todos locos. Nosotros que estábamos agotados del día tan normal, tan común, tan ordinario, tan sin helicópteros, ni nubes, ni palos periodísticos y él tan energético como una Redbull.

Dice que viajó en un MI – 17, helicóptero militar apto para murumacas, acercamientos riesgos y tremendas tomas fotográficas.

”No me dio mareo, ni miedo“, dijo dándose golpes en el pecho y nos mostró las fotos.

Eran vistas extraordinarias de la ciudad y el campo guantanamero, instantáneas del parque José Martí, la plaza de la Revolución Mariana Grajales, los edificios del Reparto Caribe, el Hospital General, los puentes, las casas –de techos rojos y maltratadas por el paso del tiempo- , las calles rectas, las montañas…

También pasaron cerca de Caimanera, a ver la salina, por San Antonio del Sur, donde construyen la industria que procesará el tomate, y llegaron a Baracoa, primera villa fundada por los españoles en Cuba hace 500 años.

 

 

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