Desde la multitud y de puntillas, por vivir el 26


Por Yisell RODRÍGUEZ MILAN

Fotos: Lorenzo CRESPO SILVEIRA y Leonel ESCALONA FURONES

De puntillas, como para ver mejor el espectáculo que en saludo al Día de la Rebeldía Nacional tuvo lugar en la Plaza de la Revolución de Guantánamo, estaban miles de guantanameros. Eran las 7:00 de la mañana.

A esa hora, sonó el “atiendan todos”, se hizo la ofrenda floral a Mariana Grajales y rompió el Himno Nacional interpretado por las bandas de concierto y los coros de la provincia.

Una bandada de palomas surcó el cielo, la piel se erizó con la música de Edesio Alejandro en Clandestinos… y no se hizo esperar la avalancha de aplausos cuando entró el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, iniciaron el homenaje al aniversario 59 del asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Después, el fragmento de una carta enviada por Antonio Maceo a José Miró Argenter desde Kingston, Jamaica, y el poema Escribo 26, de Coss Cause, llenaron los metros cuadrados del recinto monumental.

Josué Oliva, trovadorazo del Guaso, junto a la orquesta de Cámara Mi Sol, deleitó a los presentes con Canción del Elegido, composición de Silvio Rodríguez dedicada a Abel Santamaría, el héroe del movimiento 26 de julio al cual sacaron los ojos por no denunciar a sus compañeros de lucha.

La gente estaba allí desde la madrugada, esperando este momento entre pequeños grupos de vecinos y familiares donde los más pequeños eran cargados en hombros por los mayores y muchos estiraban el cuello porque a cualquier costo, incluso una tortícolis, había ver lo que sucedía en ese escenario.

En el escenario, anunciaron a una niña, una pionera: Suanet Castillo Revé. Luego vendrían el Grupo Amanecer y varios poetas con décimas en homenaje al 26. “Somos hombres de pantalones firmes como la bandera”, dijo uno de ellos, y el pueblo aplaudió, vibró la Plaza.

Luis Antonio torres Irríbar, miembro del Comité Central y Primer Secretario del Partido en Guantánamo, habló de la mala zafra azucarera y de las excelencias de la del café en este 2012. Demostró al mundo, con nuestros avances, cuanto a cambiado Guantánamo, que lejos estamos de ser solo ese territorio cercano a la Base Naval Norteamericana enclavada aquí, y cuanto apoyamos el principal reto ahora de la Revolución: la batalla económica.

Al respecto, José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del PCC expresó:  “les transmitimos, en nombre de la dirección de nuestro Partido y especialmente de Fidel y de Raúl, la más calurosa felicitación a las guantanameras y los guantanameros, y con ellos a los dirigentes del Partido, el Gobierno y las organizaciones de masas y sociales de la provincia, encabezados por el compañero Luis Torres Iríbar, a quien es justo reconocer la consagración a la misión encomendada y su contribución a los resultados alcanzados”.

Y remarcó “Los lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido marcan el camino para la actualización de nuestro modelo económico, condición imprescindible para mantener los logros sociales alcanzados por la Revolución, bajo los principios de racionalidad, realismo y eficiencia en el empleo de los recursos, y a la vez satisfacer paulatinamente las necesidades de la población”.

Así, quizás, pudo concluir el acto. Sin embargo, otro fue el final.

Sorpresa de 26

Cuando ya todo parecía terminado, Raúl se levantó ligero de su silla, tomó el micrófono y se dirigió a los guantanameros. Otra vez la Plaza de la Revolución de Guantánamo retumbó con los aplausos. Yo estuve allí.

“Este ha sido un acto ejemplar, como debieran ser todos los actos: con una magnífica introducción de los jóvenes artistas guantanameros y todos los que están en la tribuna,  en 55 minutos”, dijo.

Ratificó además la necesidad de seguir adelante en la actualización del modelo económico y social del país al ritmo que decidamos los cubanos; sin prisa, pero sin treguas. Y alertó, refiriéndose, al enemigo que ya sabemos:  “El día que (en Estados Unidos) quieran la mesa está servida (…) Si quieren discutir, discutiremos. Si quieren discutir los problemas de democracia, como dicen ellos, libertad de prensa, de derechos humanos, todo esos cuentos que han inventado en los últimos años”

“(…)Mientras tanto aquí estamos y siempre con la caballería lista por si acaso, pero una vez más proclamo aquí nuestra vocación pacífica, no tenemos ningún interés en hacerle nada a nadie, pero defendemos nuestro pueblo”. Estamos de acuerdo con usted.

 

Anuncios