Good bye, Hector


Nota: Llega tarde esta despedida por culpa de este cliente ligero que, no sé como, siempre se pone pesado cuando quiero actualizar el blog.

Hector Rodríguez en TV

Dicen que el cáncer lo atacó como si quisiera llevarse, a mordiscos, su voz del recuerdo cubano. Pero no logró, estoy segura. Todavía quedará por mucho tiempo en la memoria de las familias de esta isla el inconfundible tono ronco de Héctor Rodríguez –sin el Alamaral- anunciando cada jugada de nuestros peloteros en las Series Nacionales de Béisbo porque ese hombre, desde antes de morir, ya era leyenda en el pueblo desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí.

Dicen  los medios de prensa que tenía 66 años, sin embargo, yo lo recuerdo siempre igual, con la misma cara y las mismas

arrugas. Era como una foto eterna, que siempre se nos mostraba poco después de las 8:00 pm, en el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana. Nunca lo imaginé como alguien joven, o viejo, él era sencillamente el Héctor Rodríguez del pueblo, sin edad, sin familia, sin otros pensamientos que no fueran de outs, strikes, batazos… etc. Asimismo un día fue Eddy Martín.

La gente, y los medios, dicen muchas cosas. Es difícil sintetizar en oraciones, párrafos, noticias… la tristeza del pueblo al perder un símbolo.

Hacía rato ya que nadie lo veía en su pantalla, que no llegaba su “un saludo tengan todos” para levantar las Deportivas del estelar y activar los sentidos de los fans. La gente lo extrañaba, quizás no de manera consiente, pero sí –como dirían en mi casa- de esa forma peculiar en que se echa de menos lo elegante, lo distintivo.

El pasado domingo los espacios fúnebres de la funeraria de Calzada y K lo despidieron. Otra vez, Cuba, pierde un grande de su pantalla.

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