Desinfectar, esa es la cuestión.


Por Yisell Rodríguez Milán

Huelo a hipoclorito de sodio. Tengo su aroma en las manos, en los zapatos y ya no sé si también pegado a la nariz porque a menudo lo descubro, casi como un perfume, en colegas, vecinos y familia.

Verdad que su olor no es muy agradable y que al principio me le resistí, incluso evité farmacias y algún que otro establecimiento para evadir los requerimientos impuestos por Salud Pública en los centros laborales e instituciones públicas: lavarse las manos con agua y jabón, y luego enjuagarse con una solución de hipoclorito. Pero al final lo acepté.

La razón de tan inusuales medidas es que, tras el paso del huracán Sandy, en Guantánamo se incrementaron las infecciones respiratorias agudas, las diarreicas y las trasmitidas por vectores.

Y no es para menos: Un milagro hubiera sido si no afloraran enfermedades después de tamaño vendaval y los miles de metros cúbicos de escombros que durante casi una semana eliminó en la provincia la Empresa de Comunales. Tampoco ayudó que el agua de los ríos se ensuciara tanto ni que la gente descuidara su higiene personal y la de su hogar.

Lavar cuidadosamente con detergente y jabón las ropas y utensilios de uso diario,  usar lejía y otros desinfectantes en los hogares, nunca dejar el papel sanitario usado al aire libre, enjuagar bien los envases de agua quitando los sedimentos y el lodo y eliminar los microvertederos, fueron algunas otras orientaciones.

Los Comités de Defensa de la Revolución,  la Federación de Mujeres Cubanas y la Unión de Jóvenes Comunistas, juntos, colaboran activamente con el Partido, el Gobierno y Salud Pública en el reforzamiento de las acciones higiénicas.

Es impresionante como personas de cualquier edad visitan casa por casa, enseñando como eliminar el mosquito Aedes Agypti, explicando las consecuencias que puede traer para la vida humana la complicación con una de las enfermedades que proliferan, e incluso ayudando a desyerbar patios y solares o quemando basuras.

El propósito es que de conjunto con la recuperación de los damnificados gracias a los materiales de construcción que el Gobierno cubano les vende a mitad del precio, también se eliminen los riesgos medioambientales que amenazan hoy al ciudadano.

 

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