A Cuba le deseo…


Este post fue elaborado para publicarse el día 31 de diciembre del 2012. 

Por Yisell Rodríguez Milán

Este fue un año rápido pero Cuba lo sintió. Yo lo sentí. De todo tuvimos en el 2012: brotes epidémicos, huracanes, deportistas accidentados…. Y ya acabó.

Ahora, el día 31, cuando los cubanos rodeen el tradicional puerco asado y compartan con los Santos las botellas de ron, pensarán también en todo lo bueno que este 2012 de trágicos vaticinios trajo a sus familias: una ley de inmigración que flexibiliza los trámites para viajar al exterior, un ciclón que destrozó sueños y casas pero demostró la solidaridad del mundo con la isla, y la oportunidad de demostrar que cuentapropista no quiere decir aprovechado sino trabajador independiente y listo, entre otras muchas cosas.  

Aunque claro, hay grandes asuntos que permanecen igual que hace veinte años: los bajos salarios, las dificultades con el transporte, los altos precios de los alimentos y su escasez, la corrupción de muchos grandes jefes de centros productivos, la dualidad monetaria, la chapucería con que un gran porciento de los trabajadores de la Gastronomía Popular continúa trabajando, la mala calidad de los productos que se venden tanto en moneda nacional como en CUC…en fin.

Sin embargo, nada tan grande como para desanimarse. Todo lo contrario, después de todo ni el mundo se acabó, ni la economía nacional retrocedió de sus avances. La aplicación de los Lineamientos de la Política Económica del Partido y la Revolución han demostrado que poco a poco se logra un cambio visible en nuestra sociedad.

Es ese cambio, con todas las buenas nuevas que debe  traer consigo para el plato y los bolsillos, es lo que deseo a mi país para el 2013.

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