Enrique Ubieta: “La gente tiene que analizar y debatir lo que ve, aunque no salga en la televisión”


Por Yisell Rodríguez Milán

Fotos: Adriel Bosch Cascaret

De la manipulación sutil, de la guerra cultural que le tienen entablada a la Revolución cubana quienes se oponen al Sistema Político Cubano, de la subversión ideológica que ya trasciende el plano de los grupúsculos contrarrevolucionarios pagados que nunca han sido (ni serán) líderes sociales, de la historia, de los símbolos, de las generaciones de cubanos y un sinfín de asuntos más, versó la más reciente conferencia en Guantánamo del investigador Enrique Ubieta Gómez.

En un teatro repleto de trabajadores de la mayoría de los sectores de la economía guantanamera y algunos periodistas, explicó Ubieta las diferencias entre la cultura del tener, marcada por la relación obsesiva entre objetos y personas, y la cultura del ser, modo de vida que proporciona “un tener” de acuerdo a lo aportado.

“Cada sector ve las cosas desde su perspectiva, pero la evaluación positiva o negativa de un suceso no puede determinarse solo por la ausencia de complicaciones visibles o por su impacto para la imagen de Cuba. Es necesario evaluar la huella que deja en la conciencia social interna”, dijo refiriéndose a los fenómenos subversivos que aprovechan la reproducción “natural” de valores capitalistas en la sociedad cubana para corroer las bases del Sistema.

Alertó además que la “subjetividad social no es inamovible” pues aunque los enemigos ideológicos de la Revolución un día pudieran lograr alejarla de los valores del socialismo también siempre es posible volver a encausarla en defensa de la justicia social que jamás compartirá el capitalismo.

La implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, también dio “tela por donde cortar” al director de la revista La calle del medio, quien explicó que estas medidas refuerzan la base económica de la ideología revolucionaria en momentos en que, desde Estados Unidos, se financian los más disímiles proyectos para quebrar la identidad de pueblo cubano con la dirección de la Revolución, fragmentar la relación histórica entre lo rebelde y lo revolucionario y contaminar el espacio de la crítica revolucionaria.

Que Cuba enfrenta una guerra cultural donde se contraponen las diferentes formas en que el Capitalismo y el Socialismo entienden la felicidad personal, quedó claro en el encuentro donde además se expuso que, como contraposición a la crítica descriptiva y superflua que desde una mirada escéptica y contrarrevolucionaria culpa al Sistema Político Cubano de todos los problemas del país, debe incentivarse el debate ideológico en el pueblo.

“La sociedad cubana necesita debatir y debe hacerlo sobre todo lo que circula porque el Estado y la Televisión cubana no son los únicos difusores de información en la isla. También están los bancos de video, las memorias flash, Internet, las antenas parabólicas… y es necesario incentivar el análisis ideológico por cualquier vía, incluida la del arte”, concluyó y tras sus palabras, sobrevino el debate.

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