Se jubilan los caballeros de la prensa más antiguos del periódico Venceremos


Por Yisell RODRIGUEZ MILÁN1

Foto: Lorenzo CRESPO SILVEIRA

Tienen canas, caminan despacio, la experiencia les sobra, y aún así dicen no estar cansados. Un cigarro, una taza de café, un chiste o un momento de complicidad en el Departamento de Corrección y Diseño, hace más de 40 años que marcan para ellos el éxtasis laboral en los días de mucho ajetreo.

Cuando están así, activados por el trabajo, poco les importan las páginas atrasadas para su revisión y conversión en PDF porque son hombres de prensa y viven enamorados de los apuros de su oficio. Pero este, el de hoy, es su último Venceremos.

Diseñado o corregido por José Antonio Ocaña Suárez, Miguel Mckenzie Iznaga y Nicolás Trujillo Matos, ya no volverá a las calles el semanario provincial. Terminaron para ellos, tras largos años, las noticias de última hora, las malas y buenas noches de correcorre para que el periódico llegara al pueblo… Los tres trabajadores más antiguos del periódico se jubilan.

Quien los ve ahora caminar pacientes y profesionales por estos pasillos o manipular tan ágilmente las computadoras no sospecharía que cuando comenzaron, con poco más de 20 años, muy poco sabían de periodismo y la posibilidad de usar ordenadores, internet e impresoras láser competía con la ciencia ficción.

Su época fue la de los jóvenes que trabajaron donde la Revolución los necesitó, la de las máquinas de escribir, los equipos americanos de impresión, las tiradas cada 24 horas, las cámaras fotográficas de rollos, el sistema de copia con fotomecánica… y siendo así, las historias les sobran.

Ellos fuero testigos, desde la prensa, de los cambios económicos más bruscos del país en la década del 90´ y emplanaron y revisaron las noticias más trascendentales de Guantánamo mientras cruzó de un siglo a otro. Vivieron las mudanzas de la Editora, el paso de una decena de directivos, las crisis del periodismo local y observaron formarse varias generaciones de reporteros.

Ocaña, el diseñador, es el de más experiencia. Los colegas le llaman Maestro  y se inició en Venceremos en 1968, apenas seis años después de fundado. Aquí se volvió adicto al café, conoció a su esposa y venció el reto que significa cambiar lápices y hojas de diseño por avanzados programas digitales como el Photoshop, Dual XPress Graphics,  CorelDRAW y el Microsoft Office.

Le sigue Trujillo, el corrector galante y conocedor cuya misión es cazar y rectificar erratas y torpezas lingüísticas. Tranquilo y con un cigarrillo o un lapicero de tinta roja en las manos, se le ve casi siempre. Empezó aquí en 1972 y, por eso, en sus conversaciones a menudo se escuchan nombres y anécdotas de otros tiempos. Es como un libro de los buenos: antiguo y confiable.

Y Mckenzie, alias “el brujo” o “maco”, es el último del grupo de 15 jóvenes que el 23 de enero de 1972 se iniciaron en el taller del entonces diario. Fue formatista, lidió con la composición en caliente de plomo fundido usada por la linotipia para hacer las letras y, entre cambio y cambio tecnológico, se convirtió en diseñador.

Ayer fue un día especial para ellos: su último cierre. Se despidieron con acción, en medio del proceso productivo que incluye el diseño de las páginas, su corrección, una segunda y tercera revisión, y finalmente la conversión del semanario en pdf y su envío por correo electrónico para que se imprima en Holguín.

Pero son tantos los recuerdos vividos en momentos semejantes a este y tan potente la costumbre de trabajar en Venceremos que, sin dudas, una vez que se hayan ido cualquiera podrá topárselos en sus casas hablando del Venceremos como si todavía estuvieran aquí. Las grandes pasiones, cuando son de verdad, nunca terminan ni se apagan.

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