Camilo Cienfuegos: hombre de pueblo


Por Yelena Rodríguez Velázquez (Estudiante de Periodismo)

Tomado del Venceremos

El  6 de febrero   de   1932   en la barriada habanera de   Lawton , nació un niño de humilde familia, bautizado, como si desde sangre viniera la dote de un personaje de leyendas, por Camilo Cienfuegos Gorriarán. Hoy a 81 años de su natalicio, el pueblo cubano recuerda su amplia sonrisa de complicidad pueril y sus historias.

Desde joven se ulares y luchas estudiantiles en contra del régimen sicario de Batista y como otros revolucionarios siguió las ideas independentistas martianas, que se acentuaron en él, tras encontrar complicidad en los textos del Apóstol.

Se unió en México a los expedicionarios del Granma, para venir a luchar por su Patria. Integró la Columna 1 José Martí en la Sierra Maestra, fue jefe del pelotón de la vanguardia de la Columna 4 dirigida por el Che y, más tarde, jefe de la Columna 2, que llevaría, junto a la comandada por el Che, la Invasión al Occidente de la Isla.

Como amigo inseparable de Ernesto Guevara, Camilo tuvo el privilegio de recibir sus elogios. De su entrañable compañero también surgió el apelativo de El Señor de la Vanguardia, en reconocimiento al arrojo impetuoso de quien consideraba su hermano de armas.

“Camilo fue el compañero de cien batallas, – expresó el Che, – , el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa… Camilo era Camilo, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con el colorido que sabía ponerle.”

Su temperamento jovial sirvió de guía durante la guerra revolucionaria y su optimismo proporcionó tranquilidad a los guerrilleros en los momentos más difíciles del combate.

Aunque las acciones militares las enfrentó con seriedad, tenía un sentido del humor contagioso y sus bromas eran conocidas como “camiladas”, de las cuales fueron “víctimas” el Che y Fidel. Dentro de las más conocidas está una de cuando comenzó la Invasión a Occidente en  1958 .

Las columnas 2 y 8 se desplazaban casi paralelamente en los llanos orientales. Camilo cruzó detrás de la columna del Che el río Salado. Casi al amanecer arribaron al campamento de la columna “Ciro Redondo”. Ernesto dormitaba en su hamaca y Camilo llevó su caballo azuzándolo hasta que lo derribó. Desde el suelo, enredado con la frazada, Che reía como un niño.

– Ya la pagarás, ya la pagarás

La humildad de sus principios, el espíritu intransigente y la fidelidad a la Patria, a la Revolución y a Fidel, es el legado a los jóvenes de esta nueva vanguardia, pues como dijo el Comandante en Jefe, Camilo fue un “ hombre de pueblo, que vivió para el pueblo ”, y vivirá por siempre en el corazón de Cuba.

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