Negra cubana tenía que ser: El “escándalo Zurbano”. Página en construcción


Reproducción que el análisis sobre lo sucedido con Zurbano, tras la publicación de su artículo en el New York Times, y la repercusión que tuvo en medios nacionales e internacionales.

En este post he decidido agrupar, de manera crítica, los artículos que se publicaron en algunos medios cubanos y extranjeros como reacción al texto que, firmado por Roberto Zurbano, salió en el New York Times, el pasado 23 de marzo.

Luego de la salida del mismo, una corriente de refutaciones, algunas sumamente pedestres y racistas para ser publicadas en un sitio cultural cubano, inundó la red de redes, en especial a la publicación nacional La Jiribilla. Ellas son:

Este último fue publicado originalmente en el blog de Silvio Rodríguez Segunda cita  (por cierto, Silvio aclara en un comentario: … me encuentro muy lejos de cualquier intención punitiva o inquisitoria. Ese tipo de lastre primitivo no me acompaña, entre otras cosas porque he sido víctima del mismo) y reproducido por Cubadebate.

De manera de que La Jiribilla concentró los textos contra Zurbano y su artículo. Sin embargo, no apareció allí la nota publicada en Afromodernidades, blog del escritor Alberto Abreu, donde Zurbano alertaba acerca  del cambio en el título de su artículo.

Del otro lado, ideológico y geográfico, Diario de Cuba (DDC) publicaría, el 25 de marzo, tal vez el primer eco del artículo de Zurbano, firmado por Antonio Ponte, “Roberto Zurbano: Para los negros cubanos, la revolución no ha comenzado” y al cual respondiera Guillermo Rodríguez Rivera, de algún modo, con el antes citado texto. Luego Rodríguez Rivera y Ponte se consumirían en un diálogo de sordos.

Aparecería entonces en Afromodernidades, el 28, el artículo titulado “For Blacks in Cuba, the Revolution Hasnt Begun”, una lectura a partir del rumor, signado por el propio Abreu.

Más adelante Zuleica Romay redactaría “Cuba tiene la obligación moral de librar esta batalla”, subido en La Jiribilla, junto a la declaración de ARA-Cuba, la que salió inmediatamente en esta bitácora, subí además en Cubainformacion.tv y como comentario en Cubadebate, donde nunca fue publicado. En el texto Zuleica, nos convoca a hacer de la lucha contra el racismo y la discriminación racial una tarea ¨con tod@s y para el bien de tod@s¨, diría yo.

Posteriormente, Fernando Matínez Heredia sacó su reflexión “Cuba, EE.UU. y el mundo de los contratos”,  también en La Jiribilla.

En varios lugares de la red se colocaron análisis de  otro corte, como el títulado “Speculations surrounding Roberto Zurbano’s OP-ED in the New York Times escrito por Alberto N. Jones.

Cuando ya la novedad del texto comenzaba a pasar, sobrevino la destitución de Zurbano del cargo de director del Fondo Editorial de Casa de las Américas, sello que publicó, bajo su mando, titulos insuperables como Yo, Tituba, la bruja negra de Salem, de la caribeña Maryse Condé.

HavanaTimes también realizó un seguimiento de los acontecimiento y quizás  fue allí donde primero se dio a conocer que Zurbano fue destituido. Otros medios replicaron la noticia: DDCMartí NoticiasThe Whashington Post, Terra.com.arThe Wall Strett Journal ... y el propio New York Times.

Luego vendría la nota de Andrea Rodríguez de A.P. acerca del descontento del autor con el cambio de título del artículo,  entre otras cuestiones, que salió en varios sitios, entre ellos La Jiribilla.

Antonio Ponte publicaría entonces, el 8 de abril, en Diario de Cuba, “Contra una partida de rancheadores”,  al cual respondería Santos Pérez, desde el blog Cambios en Cubacon el comentario Todo concuerda”, donde al parecer se revela  la razón por la cual Zurbano fue sanciaonado, cito:  “…que haya otras motivaciones para tener una responsabilidad pública: valores, convicciones, posturas afincadas en una ética de la transparencia, la solidaridad, la lealtad a los compromisos contraídos y la verdad, que Zurbano no practicó cuando estuvo fuera de su trabajo como cuadro dos meses sin pedir autorización…”

Fernando Castro es el autor del artículo “Otro capítulo oscuro”, publicado en HavanaTimes, el 8 de abril. Ahí mismo y en esa misma fecha sale “En Cuba no hay discriminación racial”, de Elio Delgado Legón, o sea que esto que nos ocupa es un desvarío o un jueguito porque el tiempo nos sobra, digo yo.

El más reciente de los artículos publicados en el ¨escándalo Zurbano¨ (en realidad el escándalo es el racismo que aún existe en Cuba) es “Derivas con (por, y desde) Zurbano: dolor, alegría   y resistencia”, cuyo autor, Victor Fowler pidio a Nirma, jefa de La Jiribilla, acoger en la revista; al mismo tiempo lo envió a varias personas, por eso está subido en Negra cubana tenía que ser.

Lo que interpreto como un acto de desagravio (la aparición del artículo de Fowler en La Jiribilla), viene a calmar ahora algo de mi angustia; por momentos sentí que varios de los textos allí publicados desconocían la clase de intelectual comprometido que es Roberto Zurbano y sobre todo sus escritos y reflexiones acerca del tema racial. El no es un improvisado ni un oportunista. Ahí esta todo su quehacer, no solo en el campo de la ensayística, sino también de la promoción, la formación de los jóvenes, los proyectos comunitarios… Podremos  estar o no de acuerdo con sus palabras, pero de ahí a desacreditarlo o decir lo que él no dijo (cada quien hubiera podido escribir un artículo diferente en el NYT, claro está!) va un largo camino, tan extenso y sinuoso que le puso obstáculos a más de uno de los apresurados,  y lo que eso implica para la credibilidad de sus quehaceres intelectual y/o antirracista.

Además, Roberto Zurbano y Tomás Fernández Robaina, en mi modesta pero consciente opinión, son los únicos intelectuales negros varones que conocen a profundidad la temática de la mujeres negras cubanas y por años nos han colaborado desinteresadamente. Detrás de cada una de nuestras publicaciones, ideas y reflexiones están Zurbano y Tomasito.

Lo cierto es que Zurbano, con la escritura de aquel artículo nos ha subido la vara, el rasero, o como se diga. Ahora, o combatimos el racismo de frente y sin miedo, con todo lo que eso implica (diversidad de criterios incluida), o dejamos que este sea un debate más de los que mueven a la intelectualidad cubana cada cierto tiempo, donde la gente (o mejor dicho los machos) se enfrenta de manera baldía, como si cada quien no tuviera que inventarse una Cuba donde estar y vivir bien, a pesar de los pesares.

(Cuando intentaba concluir este post, 12:45 pm del 10 de abril,  llegó a mi buzón un artículo del amigo Pedro Pérez Sarduy, que escribió alentado por el texto de Victor Fowler y solicitando que lo hicieramos llegar a La Jiribilla… decido entonces que está será una página en construcción, porque advierto que algunas otras personas se animaran a entrar en el debate.

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