Sin lluvias, desmayos o helicópteros con cámaras


Anoche dormí por primera vez en La Habana con plena conciencia de que de aquí no me marcharé por algún tiempo, quizás mucho. Un reloj despertador, de esos con unos insoportables números rojos que parecen rayos x, hizo guardia a mi sueño toda la noche. Sonó a las 5:00 am y 30 minutos después partí a la exploración de las calles atiborradas de personas de esta ciudad siempre activa y como a punto de derrumbarse. Tengo suerte. Es primero de mayo y vivo, en  directo, la experiencia de desfilar frente a los líderes históricos de la Revolución como parte de un espectáculo proletario que en ninguna otra parte de Cuba tiene el dinamismo que exhibe la capital.

Camino junto a la presidencia de la Brigada José Martí, unos muchachos alegres que van cantando de todo por el camino. Parecen fuentes renovables de energía, aunque en nuestras primeras fotos del día parezcan más dormidos que despiertos activistas.

Con la joven presidencia de la Brigada José Martí, de instructores de arte

Es la segunda vez que camino entre el tumulto como trabajadora, aunque en el 2012 fue reportando desde las calles, entrevistando gente,  y en esta ocasión fue como simple expectadora siempre atenta a no perderse entre las calles de una Habana que luce más laberíntica cuanto mayor es la cantidad de gente que por ella circula.

Yoelvis, dos jóvenes de la presidencia de la Brigada José Martí y yo

Desfile en Guantánamo, imágenes tomadas del Venceremos.

Anuncios