Brigadistas


 

 

 

BJM: Brigada de Instructores de Arte José Martí

BJM: Brigada de Instructores de Arte José Martí

Si no escribo sobre ellos se me explota el post entre los dedos. Es una deuda personal. Una cuestión de honor que amenaza con rayos y centellas hacia mí misma si no se salda pronto.

Los conocí la primera vez que pisé la Casa. Son tan alegres que es imposible no chocar con su presencia, o que alguien, en este caso Yoelvis, no te los presente de inmediato como los de vida cultural más intensa y mayores atrevimientos. No lo dudé. Era imposible no creerle cuando uno estaba allí viéndoles andar siempre juntos, compartiendo responsabilidades y bromas, organizando y defendiendo los destinos de los más de 21 mil instructores de arte que pertenecen a la Brigada José Martí en Cuba.

El Primero de Mayo anduvimos juntos. Éramos parte del último bloque del desfile por el Día Internacional de los Trabajadores, un fragmento de pueblo rojo, azul y blanco  ansioso por pasar delante del Presidente de la República luciendo la fuerza y convicción de estos años de mocedad.

Dirección nacional de la BJM: Indira, Luna, Sandor y Osvaldo

Dirección nacional de la BJM: Indira, Luna, Sandor y Osvaldo

Yo no soy instructora, a duras penas canto bajo la ducha y alguna vez durante mi niñez participé en talleres de dibujo en los que no despunté como un talento y mucho menos como culturosa. Tampoco Yoelvis lo es. De hecho, en buen cubano, este dúo de periodistas andariegos se coló, entremezcló y dejó absorber por el grupazo de artistas.

Caminando entre pancartas y gritos de ¡Viva! supimos por Indira, la presidenta de la Brigada, que los brigadistas se preparan para partir dentro de poco, mochila al hombro, hacia las montañas de Yateras, en Guantánamo, donde desarrollarán un Festival nacional comunitario, “porque incentivar el arte en los rincones de Cuba es nuestra razón de ser”.

De la triste historia de Olga Alonso, una de las primeras instructoras formadas por el Gobierno Revolucionario en la década de los 60, me enteré por Luna. Luna está encargada de la divulgación de las actividades que ellos realizan y es una muchacha entusiasta y seria, una dualidad que aunque a algunos pueda parecer rara ella combina muy bien con su apellido que parecer llamar a las noches y a los buenos sueños. Quizás por eso cuando uno le habla siente como si conversara con una persona que tiene el cielo dentro.

Iban con nosotros también Sándor, miembro de la presidencia nacional que atiende la superación de los jóvenes artistas y actual -¿cómo diríamos?- estrella de la televisión mayabequense. No por gusto media Cuba lo conoce por el programa juvenil Laboratorio, donde se le ha visto hablando de todo tipo de temas y haciendo todo tipo de cosas. Y además estaban Osvaldo, encargado de atender a los grupos de creación fundados por los instructores por todo el país, y Lisset, la vicepresidenta de la Brigada.

Sentí, con tal compañía y con los toques de un instructor travieso que no dejó en paz el tambor de un colega ni su propio e innovador instrumento musical, apenas sentí la distancia entre el punto de concentración (cercanías del Hotel Riviera) donde tras madrugar nos sumamos al resto de La Habana  y la Plaza de la Revolución.

Radio Progreso y Rebelde nos acompañaron durante todo el trayecto. Sus emisiones continuas informaban a quienes desfilaban de por qué se veían tantos turistas por la calle Paseo y es que estaban en Cuba sólo por este desfile unos 2000 extranjeros provenientes de 73 países.

Lo que no dijeron los periodistas de la radio, concentrados en datos más oficiales, fue la cantidad de gente increíble que caminó ayer por estas calles.

Nosotros, bajo la mirada aguzada de los brigadistas y algún que otro grito de “mira eso”, vimos de todo: reppas, mikies y emos portando carteles que llamaban al trabajo por un socialismo próspero y sustentable, personas disfrazadas, banderas cubanas con el Che incrustado, disfraces, auténticos grupos de conga, y personajes como aquel trabajador de la Empresa de Comunales que mientras esperaba el fin de la procesión para limpiar la vía se enganchó en la cabeza un gracioso sombrero de paja pintado de rosado y con una flor al frente.

Luego pasaríamos las de Caín para regresar a la Casa. Sufriríamos por las muchas personas “luchando” guaguas y las muchas guaguas que iban para cualquier destino menos para donde queríamos nosotros. Pero disfrutamos el momento, y a los brigadistas… después de todo uno todos los días no anda envuelto entre la magia creativa que desprenden los muchachos integrados desde el 20 de octubre del 2004 a la Brigada José Martí, creada por iniciativa del Comandante en Jefe de la Revolución Fidel Castro, para llevar el arte a las esquinas más alejadas, tristes o incultas de este país.

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