Guajiradas mías


florencia-06

Llámenme guajira, incluso sentimental, pero hoy, mientras observo por este Lente las fotos que Yuris Nórido publicó en el Portal Cubasí,  recuerdo mi patria chica: Guantánamo. Creo que amanecí nostálgica. Y el verde de esas imágenes me dio el toque gracia.

Pero, bueno, eso siempre me pasa. Una relación de amor-odio me une con las montañas. Recuerdo, por ejemplo, que cuando era niña detestaba viajar a Maisí, que es de donde son mis ancestros, porque había que montarse en camiones y en esos camiones atravesar escarpadas serranías al borde del mar. Casi siempre llegaba a la casa de mis abuelos paternos con los poppies rojos y el pantalón manchado, cansada de los brincos, con el sueño viejo que deja levantarse a las tres de la mañana, y obstinada de las lomas. Sin embargo, apenas veía aquella casita tímida oculta entre el matorral de un lomita y sentía el olor a jazmín y café (no sé como los dos juntos) se me quitaba la incomodidad y la modorra. Entonces no solo lo quería mucho, sino que me transformaba en adicta aquel paisaje verde verde de palmas y pequeños arbustos, con mucha gente de piel quemada y ojos verdes… o azules.

Todavía es difícil llegar a Maisí y ya nadie me lleva. Si voy, voy en botella o en los carros del periódico, pero nunca en ómnibus de Astro.Esos todavía no llegan hasta allá. Tampoco voy en los llamados Kamaz porque siempre van repletos de quienes viven en ese lugar y para llegar a él, a esa punta de Cuba que luce como olvidada, duermen en la terminal y sacan tickets y pretickes con los que yo, enemiga de la burrocracia, no estoy dispuesta a lidiar.

Aquí les dejo la crónica hermosa de Yuris.

ATLAS DE CUBA: Las lomas de Florencia

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí

De repente todo es verde. Pero no un verde homogéneo: es una explosión de matices, de tonalidades. El paisaje rural del municipio avileño de Florencia deslumbra por su belleza. La línea del ferrocarril del norte de Cuba se interna entre lomas de mediana altura, cubiertas por una vegetación tupida. Es una visión singular, que poco o nada tiene que ver con la del resto del viaje. El tren zigzaguea entre las elevaciones. Viniendo desde Santa Clara, por las ventanillas de la izquierda, se extiende una gran pared de árboles. El paisaje de la derecha es más variado: alternancia de lomas y valles, barrancos con pequeños ríos en el fondo. El “espectáculo” transcurre durante unos 15 minutos, son apenas unos pocos kilómetros. Pero el pasajero cansado (el recorrido de este tren es largo y extenuante) se solaza. Apenas se notan signos de la intervención del hombre. Así, más o menos, debió haber lucido Cuba antes de la colonización. El aire en las alturas de Florencia parece más puro, la luz es distinta.

florencia-05

florencia-01

florencia-03

florencia-07

florencia-09

florencia-11

florencia-12

florencia-10

florencia-mapa

Anuncios