La muerte te fuma


Una vez intenté fumar, y acabé catarrienta. La garganta me dolió por varios minutos, infinitos minutos, y me arrepentí más rápido de lo que me hubiera gustada de mi aventura. Todavía no entiendo que le hayan a esto los fumadores.

Desde este lado de la Isla

esqueleto fumadorPor Arlin Alberty Loforte
Pasa por mi lado y es como si flotara en una nube blanquecina, espesa aunque ligera. Pienso en una chimenea ambulante, con la suciedad en el interior del tubo largo que desafía el cielo. Así estarán sus manos amarillas o los dientes manchados y el pelo con ese olor característico que me da náuseas.
Voy detrás de él. Aprieto el paso aunque bien me gustaría llevar puesta una cámara antigás como las que se usan cuando hay escape químico.

Es tan joven como yo, o más. La espalda ancha y los brazos bien formados delatan las horas dedicadas al gimnasio. De qué le vale, pienso.
En un esfuerzo final me pongo delante suyo. – Disculpa, soy periodista, ¿me das un momento? – Y sonrío como si eso me fuera a dar la garantía de un sí.
Se detiene y entonces descubro que se llama Yonniel, que…

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