Esto no es cosa de juego…


Call of DutyHace unos días fue el Día Internacional del Juego (28 de mayo) y un post se me quedó en la memoria… aquí lo reproduzco, porque nunca es tarde si el teclazo es bueno. 

Por Yisell Rodríguez Milán

Mira que hay juegos infantiles famosos en el mundo de hoy. Están, por ejemplo, los videojuegos de guerra y acción, los de rescatar pepillas princesas, y también los que reproducen películas o animados como Bob Esponja, Dora la Exploradora o Spiderman, por mencionar algunos sencillitos.

Incluso, siguiendo esta línea, hay juegos en 3D, macrojuegos y minijuegos,  y hasta algunos descritos como “tontos”, la mayoría sobre barbies, artistas famosos, de cocina, decoración, maquillaje, cartas, animales, aventuras, deportes…En fin, que  la industria capitalista se ha encargado bien de atiborrar Internet y el mercado físico con toda suerte de opciones lúdicas para niños que -bien vale recordarlo ya hace poco fue el Día Internacional del Juego (28 de mayo)- le reportan ricas ganancias.

Puzzle de famososEl diario británico The Independent, de Inglaterra, publicó en 2007 una lista  de los videojuegos más lucrativos en el mundo. Algunos nombres sonarán conocidos: Súper Mario: 193 millones de copias vendidas, Pokemon: 155 millones, Final Fantasy: 68 millones, Resident Evil: 31 millones, James Bond: 30 millones, Tomb Raider: 30 millones  y el mítico Mortal Kombat con 20 millones.

Pero datos más actualizados, obtenidos en el sitio de CNN en español, aclaran que uno de los más comercializados de los últimos tiempos es Call of Duty. Con su estilo bélico, esta nueva creación de Ben Chichoski, desarrollada por Infinity Ward y distribuida  por Activision, ya ha recaudado más de 3 mil millones de dólares con alrededor de 55 millones de copias compradas por sus fans.

Así está el entretenimiento moderno: con unos enriqueciéndose y con otros, como la Compañía Atari,  declarándose en bancarrota,  o como Sony, encomendándose al Playstation 3. Cuba no anda ajena al panorama.

Verdad o reto

cc03298fcd58ac1eccb425ee1d9dccac_LA pesar de sus obvias limitaciones tecnológicas también aquí los juegos digitales están entre “lo último” (aunque ese boom ya vaya durando varios años).  De una memoria flash a otra  “corren” a la velocidad del rayo y, entre ellos, a veces, va hasta alguna innovación cubana.

Buscando información, precisamente sobre la incursión de Cuba en este campo, supe de “Gesta final”, producto en 3D que permitirá a los cubanos (tantos niños como adultos) ser uno de los 82 rebeldes que desembarcaron del yate Granma en 1956 para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista.

Tiene cinco niveles y los escenarios de combate, protagonizados por barbudos, se ambientaron con helechos, viejos jeep de los años 50, camiones rústicos y un cañaveral. Las armas usadas, en respeto de la Historia, son una pistola Colt.45 o un rifle Springfield.

Sin embargo, volviendo al tema de los infantiles, para la mayoría de los niños cubanos -a pesar de estos tiempos de smartphones y tablets cargados de minijuegos en franca expansión- lo que predomina no es el entretenimiento digital sino el tradicional.

En calles, carreteras y recovecos de varias provincias del archipiélago todavía se juega como en mis tiempos de niñez, cuando entre  apagones y escasez aprendimos que no sólo de electricidad vive el hombre ni la tecnología es imprescindible para ser feliz.

“Es muy curioso; los niños de ahora juegan lo mismo que los niños de antes…”, escribió Martí en La Edad de Oro hace más de un siglo y así todavía pasa, porque se dice que los viejos retozos son como buenos fantasmas: reaparecen tras largas ausencias cuando las generaciones más jóvenes, hastiadas de tanta cosa nueva, recurren al pasado en busca de oxigenación.juegos 5

En La Habana, por ejemplo, para el sábado se convocó a un festival deportivo. Niños y niñas  salieron a las calles. No fueron con un sofisticado equipo bajo el brazo –aunque eso podía suceder – sino dispuestos a soltar zapatos y camisas en algún rincón y correr, correr mucho, entre topes de pelota, softbol, ajedrez, dómino, cartas, fútbol, baloncesto….

Quién sabe si incluso, entre jugarretas, no se colaran también el trompo, las bolas, la gallinita ciega, los yaquis, las rondas, las escondidas y hasta los papalotes.

Lo mismo quizás pasó en otras zonas de la isla, especialmente montañosas, allá donde los instructores de arte de la Brigada José Martí sacarán de la amnesia popular esas travesuras disfrutadas a pie o en caballo porque son más  propias de las serranías que de la gran ciudad: la tracción de la soga, el palo ensebado, arrancarle la cabeza al pato, el gato y el ratón, las escondidas, ponerle la cola al burro, el pegado, el pañuelo, la gallinita ciega, y hasta los polémicos juegos de la prenda y de la botellita con su  temido “verdad o reto” .

De esos tradicionales dos de los más antiguos son la tracción de la soga y el palo ensebado. El primero, por su simplicidad, es uno de los más viejos del mundo y era costumbre europea jugarlo en plazas empedradas y frontones e incluso fue parte de las Olimpiadas desde 1900 hasta 1920. El palo ensebado, por otra parte, se jugaba como “cucaña” en Nápoles, Italia, desde el siglo XVI y consiste en subirse a un poste de madera, cubierto de grasa o alguna otra materia resbalosa, para alcanzar un premio depositado en la cima.

No importa si es a través de retozos modernos  o tradicionales, aburridos o alegres, de mesa o de pie, todo infante tiene derecho –así dice el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas- a jugar y debe respetársele aunque a veces,  entre algarabías, los padres acaben castigando sus energías con altas dosis de esos dibujos animados que a cualquiera se le antojarían como hechos para sedar. 0025  juegos 4Juegos 3Juegos 2

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