Yo era una víctima de la manipulación contra Cuba


 

En este siglo XXI una peculiar forma de solidaridad internacional con la Revolución cubana crece en Internet: los blogs pro Cuba. Uno de los más activos es Capítulo Cubano, actualizado por el joven italiano Vincenzo Basile.

Aclaramos de una vez. No soy un ingenuo soñador. No soy un rico heredero. En mi decisión, soy pragmático y soy consciente de los sacrificios que allí me esperan (…) Renunciaré a mi supercomputadora tecnológica y a una excepcional conexión con fibra óptica sin límites diarios. (…) Pero es un reto que acepto, que ya he aceptado desde hace unos años. No quiero resultar arrogante y afirmar, desde aquí, que seguro lograré este propósito. Tal vez fallaré y volveré a mi país. Pero es algo que tengo que intentar. Es algo que debo hacer para poder un día vivir sin remordimientos”.

Fragmentos del post “Carta de un joven que se irá”, de Vincenzo.

Enzo en Cuba

La entrevista fue on-line, por supuesto. Él está en Italia, sentado ante una “supercomputadora” donde las páginas de Internet se abren con una rapidez traumatizante para cualquier cubano acostumbrado a los forcejeos de la conexión, y yo estoy en la más polémica de las Antillas caribeñas.

Nuestro punto de enlace fue su blog, Capítulo Cubano, echado a andar el 6 de febrero del 2012  para –como el mismo bloguero dice-  “contribuir a la defensa del proyecto humano de la Revolución cubana, intentando -a través de una serie de artículos semanales- abrir una ventana sobre la realidad de la Isla y desmontar las manipulaciones mediáticas contra Cuba, su realidad y su pueblo”.

“Enzo”, como insiste Vincenzo Basile en que le llamen sus amigos en la blogosfera, estudia Ciencias Políticas en la Universidad de Nápoles, al sur de Italia, y hoy cumple 29 años. Cuando le pregunté por su afiliación política, al verlo tan “conectado” con Cuba, me comentó que él solo cree en la Humanidad. Su blog, con más de 83 mil visitas en sólo un año, nos dice que también cree en el futuro socialista de Cuba.

¿Por qué elegiste a Cuba como tema del blog?

Más que ser yo quien eligió a Cuba, prefiero decir que Cuba o las circunstancias de la realidad cubana, me eligieron a mí. Por curiosidad en el 2008 viajé a la isla por primera vez, y por pura casualidad allá me di cuenta de que yo era una víctima más de la manipulación mediática contra tu país.

No quiero hablar de realidades perfectas -éstas no existen- y Cuba es todo menos perfecta, pero cuando la visité iba convencido de ir a la última fortaleza del totalitarismo de la guerra fría (sí, yo soy crítico del llamado socialismo real soviético) pero encontré un país sencillo. Y ese país me eligió.

Regresé a Italia cambiado, con perspectivas de la realidad diametralmente opuestas a las que tenía pocas semanas antes, y fue así que Cuba marcó mis futuras actuaciones y se convirtió en parte de lo que soy hoy.

Estudias Ciencias Políticas… ¿no crees que cualquiera podría preguntarse si no es este blog un trabajo de clases?

No lo es. El blog nace como algo personal. Mi primera entrada, Las razones de mi amor, es un relato de mi llegada a Cuba, de mis primeras impresiones y de cómo este país cambió mi vida. Con el tiempo me di cuenta de que no podía seguir escribiendo sobre esas impresiones, estando tan lejos de la realidad cubana, y por eso me enfoqué en las manipulaciones mediáticas, algo de lo que sí puedo percatarme fácilmente desde aquí.

¿De dónde extraes la información que manejas?

Depende del tema. Si quiero evidenciar alguna manipulación mediática internacional, es muy sencillo: entro a un motor de búsqueda en español, escribo Cuba y salen decenas de titulares de los más importantes medios del mundo con distorsiones y falsedades de lo que pasa allá.

Si quiero hablar de realidad diaria de Cuba, que es lo que más me gusta, el asunto se torna más complicado y la distancia se manifiesta como límite muchas veces insuperable. Pero debo decir que gracias a la explosión de la Blogosfera Cubana  –que es como dice en su blog una comunidad libre, de blogueras y blogueros, constituida sobre la base de la pluralidad, la inclusión, el respeto a las opiniones y criterios, el antiimperialismo, sin vínculos gubernamentales, pero con profundas convicciones revolucionarias, se está creando una magnífica ventana sobre la cotidianeidad cubana, con muchas historias del cubano de a pié como dicen ustedes, que me permite entender cosas que antes no comprendía ni imaginaba.

Blog Capítulo Cubano

Blog Capítulo Cubano

¿Cuáles son los temas que más visitas atraen hacia Capítulo Cubano?

Las manipulaciones, al tratarlas en mi blog, ya no suscitan mucho interés, por lo menos entre los cubanos. Todos saben que Yoani Sánchez manipula una realidad imperfecta a su propio uso y consumo. Todos saben que desde Miami se inventan cosas absurdas sobre Cuba. Por eso ya lo que se dice al respecto no le importa a casi nadie, creo yo.

Conscientes de la existencia de un intento de distorsionar las imperfecciones y las contradicciones de Cuba, la gente quiere leer más, sobre otros asuntos. Las personas anhelan interpretaciones críticas de la cotidianidad cubana, una explicación que vaya más allá de bloqueo, la guerra mediática y otros asuntos que –aunque son ciertos- no son ni pueden ser las únicas argumentaciones ofrecidas por los revolucionarios.

La segunda vez que estuve en Cuba fue en el 2009. Yo estuve en el acto central por el 26 de julio, celebrado en Holguín, y hay algunas palabras pronunciadas por el Presidente Raúl Castro que todavía resuenan en mi mente. Hablando de la ineficiencia agrícola, dijo: “No es cuestión de gritar ¡Patria o Muerte!, ¡abajo el imperialismo!, el bloqueo nos golpea y la tierra ahí, esperando por nuestro sudor”. Eso me mostró qué era lo que hacía falta.

¿De dónde son tus principales lectores y comentaristas?

Los cuatro países que más leen mi blog son Estados Unidos, Italia, España y Cuba.

 

¿Qué es lo que más critican de Cuba quienes visitan en el sitio?

Sin dudas, el triunfalismo.

¿Cuál es la reacción de quienes comentan tus post en defensa de la Revolución?   

En general la opinión de quienes comentan en mi blog no es contraria a la Revolución. Puedo decirte que hay dos, quizás tres, comentaristas completamente contrarrevolucionarios con los que nunca coincido pero, mientras se mantenga el respeto mutuo, seguiré ofreciéndoles la posibilidad de opinar.

También hay unos cuantos pasajeros casuales, gente que entra una vez, deja un comentario más o menos confundido, a veces ofensivo, y no vuelve para contestar mis respuestas. Entre estos, el que más me ha hecho -digamos- sonreír es el comentario que me dejó alguien que se califica como director general de una agencia de prensa independiente de Cuba. Su agencia de prensa, sencillamente un blog con más de un autor, publicó un video evidentemente falso sobre una golpiza que se supone que recibió una familia cubana. Yo comenté ese video, di mi criterio sobre las evidentes manipulaciones, y el citado director general contestó con ofensas y horrorosas faltas de ortografía.

También hay unos pocos comentaristas opuestos a éstos, es decir, que apoyan ciegamente a todo lo que llega desde Cuba e intentan respaldar la visión paradisíaca de esta sociedad.

Los comentarios que más detesto son los que siempre intentan justificar. Por ejemplo, si hablo de necesidad de crear un sistema de prensa menos vinculado a las visiones oficiales, entra un comentarista que trata de justificar estas carencias del sistema de prensa cubano con la guerra de Estados Unidos; si hablo de corrupción, entra el comentarista que me dice que en Cuba existen logros sociales que en otros países no se encuentran; y así -casi siempre- toda crítica se convierte, para algunos de ellos, en un pretexto para atacar al vecino del norte o para recordar los históricos logros, que nadie cuestiona pero que no pueden ser usados como excusa para justificar lo que muchas veces es injustificable.

Por ejemplo, una vez recibí este comentario a un artículo escrito contra la burocracia:

“No me gustó para nada este cuentecito personal, porque pienso que la ropa sucia se lava en casa y no se divulga por internet, para no darles a los enemigos la posibilidad de ensuciar más. Ya lo hace constantemente la prensa vulgar y reaccionaria. Sin embargo, el desagradable lío burocrático pudo demostrar, una vez más a los enemiguitos que en Cuba, al final y con mucha paciencia, se puede lograr todo, sin tener que pagar ningún chantaje, ni al funcionario ni al político, lo que no es cierto en los países “libres”, incluso en el decrépito e híper- corrupto continente europeo”.

El resto de los comentarios -no cuantos me gustaría- no tienen un matiz político definido, en el sentido de que leen lo que yo escribo y les dan una interpretación más o menos crítica. Por supuesto, son los comentarios que más aprecio y solicito. La destrucción es inútil. El triunfalismo vacío es dañino.

¿Cuál es la reacción de los italianos cuando leen tu blog defensor, en el corazón de capitalismo, de un país socialista?

En este caso hay que hacer una gran distinción porque, en primer lugar, he chocado con personas que desde aquí apoyan indistintamente a figuras como Yoani Sánchez o las Damas de Blanco, y que -cuando he tratado de debatir sobre las contradicciones de estas personas- me han tildado de castrista.

En una ocasión, una de estas personas, con una postura completamente ciega -ya que ni admitía comentarios- hasta llegó a escribir algo sobre mí, llamándome castrista italiano con pérfidas ilusiones. Todo ello, en respuesta a mi Carta de un joven que se irá, en la que -hablando de mi intención de mudarme a Cuba- aclaraba estar bien consciente de que es un país pobre y que tendré que renunciar a muchos privilegios materiales que, sin duda, Italia me ofrece.

Por otro lado, están los que reaccionan críticamente a muchas de mis posturas. Más de una vez he escrito sobre el tema, hablando de mi enfrentamiento con los estalinistas o de cómo la solidaridad con Cuba, en algunos casos, se ha convertido en una estéril celebración de la perfecta realidad cubana, presentada con triunfalismo y dogmatismo. Dos cosas que detesto y desprecio vehementemente, quizá más que el discurso contrarrevolucionario.

Así que, si para los críticos de Cuba soy un castrista con pérfidas ilusiones, para algunos -reitero algunos- solidarios con Cuba soy un revisionista burgués porque rechazo visiones dogmáticas o esquemas interpretativos de la guerra fría, porque para mí el muro de Berlín no tenía nada de fascinante o porque para mí defender a Cuba no significa presentar al mundo un catálogo turístico para románticos revolucionarios.

Por cierto, hay muchos otros que sencillamente desconocen muchos aspectos de la Isla y que entran a mi blog para encontrar una versión intermedia que canta lo bello y grita lo malo.

Creo que eres un bloguero polémico. Unas veces defiendes apasionadamente a la Revolución Cubana y otras tantas asumes posiciones de protesta contra determinados fenómenos sociales… ¿no distorsiona eso uno de los objetivos de tu blog que es enfocarse en combatir la manipulación mediática contra la isla?

Soy muy polémico en todos los aspectos de la vida y no solamente como bloguero. En un momento defiendo con las uñas y los dientes a la Revolución y en otro puedo llegar a hacer un discurso que muchos calificarían -y de hecho califican- de contrarrevolucionario, pero no es consecuencia de mi polémica forma de ser sino que es más una derivación de la visión dicotómica de dos Cuba en dependencia de como se le mire: el paraíso revolucionario y el infierno totalitario.

Yo rechazo visiones tan absolutas. Si al mismo tiempo digo que la prensa internacional manipula la realidad cubana y que la realidad cubana es por supuesto imperfecta, esto no me convierte en alguien que confunde ni le quita credibilidad a lo que escribo.

Hace unos meses expliqué esta postura mía en un post llamado Capítulo Cubano: un blog entre ‘oficialismo, trinchera y disidencia’ para aclarar que mi espacio es mío y que no se puede calificar. Si hay algún aspecto positivo de la realidad cubana yo lo cuento, y esto me convierte en ‘oficialista’ para algunos, pero si hay cosas negativas también las cuento, y esto me convierte, como tú dices, en polémico. Si hay mentiras y manipulaciones contra el pueblo de Cuba me atrinchero.

También eres muy crítico con tu país, lo has llamado “la Italia moribunda”, ¿cuáles son las razones que te llevan a asumir esas posturas?

En mi post Carta de un joven que se irá hablo de mi Italia moribunda, mi Italia que se encuentra en un coma profundo del cual nunca va a despertar. Las razones son varias, pero se pueden resumir en un factor fundamentalmente cultural. En mi país reina la indiferencia y no solo en un sentido puramente político, digamos, gramsciano, como la abstención electoral o el desinterés para la política en general, más bien una indiferencia sociológica.

En mi post explicaba que a veces, algunos nos damos cuenta de eso y reaccionamos negativamente, nos involucramos en un odio generalizado hacia la modernidad, culpabilizándola por ser la causa de nuestros males, por habernos convertido en un ejército de discapacitados y desconectados. Pero, casi siempre, el blasé (italiano) no es consciente de su condición de individuo anulado y logra convertir sus ansiedades en una forma de diversión. Algunos estamos tremendamente ocupados a encontrar nuestra identidad perdida y otros a reiterar su identidad ficticia e impuesta, en un círculo vicioso sin fin. Algunos somos indiferentes por rechazo y otros son indiferentes por inconciencia. De todos modos, el resultado es el mismo.

¿Te consideras un activista social pro Cuba en la blogosfera?

Creo que la palabra activista está muy malgastada cuando se habla de Cuba. Una persona roba en un mercado y se convierte en activista contra el hambre. Otro secuestra un barco para llegar al norte y se convierte en activista por el derecho de viajar libremente. Otro protesta porque en su celda no tiene un televisor y se convierte en activista contra la brutalidad carcelaria. Así que yo soy yo, soy pro Cuba, pero no sé si puedo -ni prefiero- considerarme un activista social. Más me gusta que se me considere un amigo de Cuba.

¿Cómo son tus relaciones con los blogueros cubanos? 

Por lo general, tengo excelentes relaciones con muchos blogueros cubanos. Como somos seres humanos en constate debate, con algunos he tenido fuertes enfrentamientos, con otros el intercambio se limita a discusiones sobre Cuba, y con algunos pocos he llegado a construir auténticas amistades.

Si entras a mi blog, encuentras una sección llamada Blogueros cubanos donde encontrarás unos cincuenta o más blogueros que cotidianamente sigo. En general, aprecio mucho más a los blogueros-no periodistas -aunque muchas veces haya periodistas que sí me sorprenden- y a los, digamos, pequeños blogueros, los que no cuentan con mucha difusión; estos son los que me ofrecen una visión más fresca, genuina y espontánea del acontecer diario cubano.

¿Consideras las redes sociales y los blogs un mecanismo de denuncia eficaz? ¿En tu opinión de que depende el impacto de un mensaje emitido en una página personal?

Las redes sociales y los blogs, para mí, son el futuro de la difusión informativa. Cada vez con más fuerza la opinión pública rechaza las visiones del mundo ofrecidas por los medios de comunicación -todos los medios- de cualquier lado político, porque éstos siempre responderán a un determinado interés particular, más o menos manifiesto. La independencia auténtica de la prensa es una quimera irrealizable.

Pero entramos en una discusión, sobre la prensa cubana, que necesitaría muchas cuartillas. Solo quiero decir que pueden y deben existir medidas para independizar a la prensa de los gobiernos, lo que no significa automáticamente querer una prensa privada, en absoluto.

Aclarado esto, es cierto que existe una trampa en los blogs, algo que al mismo tiempo es también su fortaleza: la variedad. En la blogosfera se puede leer todo y lo contrario de todo. Y esta variedad puede claramente ser dañina si se considera la confusión y la distorsión que puede generar.

Sin embargo, yo creo que la maravilla de los blogs es que son algo personal. Una persona accede a una ventana virtual y ofrece al mundo su visión de la realidad, su interpretación del mundo. Esta es la fortaleza de los blogs: ser espacios manifiestamente parcializados pero no absolutistas. Y es precisamente de esto que depende el impacto de los mensajes trasmitidos en uno de ellos.

Yo más de una vez, en mi blog, he aclarado con fuerza que lo que escribo son mis interpretaciones y mis opiniones, de las cuales el lector pude y debe sacar sus propias conclusiones. En otras palabras, yo intento ofrecer una llave de lectura que es mía y que se puede respaldar, criticar o rechazar. Lo importante, reitero, es descartar todo tipo de discurso absolutista.

 ¿No te parece que lo que deba o no hacer la prensa cubana es un asunto de cubanos?

Yo creo que el derecho a opinar no puede, ni debe, tener fronteras nacionales. Menos aún cuando se trata de opinar a través de un blog. Vivimos en un mundo tan enredado que es imposible pretender que alguien no tenga una idea sobre un asunto interno de otro país.

Claro está que resolver una cuestión tan importante, como puede ser la prensa y el periodismo nacional, es algo que pertenece solo y exclusivamente a Cuba y los cubanos.

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