La película de Osmani García o los atractivos del bajo mundo


Cada vez es más frecuente que los artistas realicen producciones independientes. Buquenque es un ejemplo de este tipo de audiovisuales que los cubanos consumen a través de «los paquetes» semanales o gracias a conocidos con acceso a You tube 

Por Yisell Rodríguez Milán (Tomado de Soy Cuba)  

Foto: Tomada del filme Buquenque

Osmani García no es el protagonista de «la película de Osmani García», categórica fras­e con que los fans del reguetonero y muchísimos  jóvenes (y otros no tanto) se refieren al filme Buquenque, la más reciente «joyita» que circula de una a otra memoria flash en Cuba.

Buquenque, aunque es una película cubana no fue producida por el ICAIC (lo cual no es imprescindible ahora que el cine independiente está de moda), tampoco parece estar respaldada por institución cultural alguna (otro fenómeno cuya obligatoriedad ya pasó gracias a las comodidades de la tecnología) y es más que obvio que no se exhibe en los circuitos oficiales destinados a la reproducción de audiovisuales.

Realizada por la editora Aygoppcinema —según consta en los créditos—, se trata de una película que parece haber nacido para consumirse por canales alternativos a la televisión y para aprovechar cámaras y luces en popularizar aún más a un artista a quien, desde su polémica carta a Abel Prieto cuando este era Ministro de Cultura, una fama tan movida como sus canciones es  lo que le sobra.

Pero, repito, irónicamente Osmani García no es el protagonista de su película.

Él, en apariencia, es uno más de «los otros actores», de los secundarios, aunque el hecho (diría yo que feliz en medio de tanta mediocridad) de que Alberto Joel García Osorio (quien interpreta a Michel Muñiz) sea el actor principal es un mero formalismo, un intento de homenaje al representante del cantante que no llega a concretarse ni a convencer de que lo merezca aún cuando se repita hasta el cansancio durante casi dos horas que Michel es un  buen tipo y se merece los honores.

Alberto Joel García Osorio no es un improvisado. Su protagónico como Ruy en el filme Habana Blues, la coproducción hispano-cubano-francesa dirigida por Benito Zambrano en 2005, todavía es recordada con añoranza entre los cinéfilos de la Isla la mayoría de los cuales, por suerte, no han visto Buquenque.

En esta última producción Alberto Joel llega a tener momentos de calidad interpretativa,pero la mayoría de las veces parece «contagiado» por la poca organicidad e histrionismo, tanto de Osmani García como de Rodrigo y Rubén Esequiel Buy (los argentinos).

El guión, la dirección y la edición del filme los hizo Alberto Yoel, la productora fue Martha Beatriz Reyes, la dirección de fotografía corrió a cargo de Alain López, del sonido se ocupó Jorge Esteban García y del maquillaje  Dayamis García.

 Los principales temas musicales fueron de Osmani García con Jorge Junior DJunic y Dayami (La musa), de Alberto Yoel, los grupos Cosido a mano y Aire Limpio y los cantantes Rubén y Rodrigo, quienes —como se ha dicho— también actúan… o al menos lo intentan.

No sé si se supone que Buquenque esté basada en una historia real (no he encontrado casi ninguna reseña sobre el filme), pero este es un resumen de su argumento:

Michel Muñiz y Osmani García (que así mismo se llama el personaje) son amigos. Ambos trabajan en un viejo almendrón y estafan turistas en La Habana cobrándoles altas tarifas por muy cortas distancias y contándoles de Cuba la historia que les conviene o que se inventan. Michel quiere que su novia Janet (interpretada por Yisel Sayas) deje de prostituirse, y Osmani quiere ser cantante.

Reinaldo (Boris Fernández), un conocido de Michel, infecta a Janet con VIH y ella se suicida. Después de eso, Osmani salva a su amigo de una emboscada de la cual solo habría salido muerto, juntos intentan varios negocios que incluyen el fingir ser babalaos, otra vez para engañar extranjeros, y esporádicamente tocan su música en algún club.

Un día, tras muchos esfuerzos fallidos de progresar que incluyen un intento de Michel por regresar a su antiguo trabajo con el Estado, Osmani García le implora, en un arranque melodramático, que sea su «buquenque musical», o sea, su representante. Según el cantante, en la jerga del negocio de los almendrones un buquenque es quien busca los pasajeros.

Pero la película es, en definitiva y con todo y la música reguetónica que a veces podría hacer mover la cintura del espectador, difícil de ver hasta el final.

La «ponen difícil» —como diría un amigo ocurrente y espontáneo— las actuaciones inverosímiles, la fotografía descuidada, los parlamentos repetitivos y ese guión que alcanza su punto máximo de incongruencia cuando, al final del filme, aparecen sin ton ni son un año después de todos los sucesos narrados los dos argentinos (siempre estafados) en el mismo estudio de grabación del cual era dueño el tipo que apuñaló a uno de ellos… y para colmo, todavía  reflexionan absurdamente sobre una Cuba que no pasa de la música, las mulatas y reiterados intentos por sobrevivir a la estafa.

¿Qué fue exactamente lo que pasó con los personajes principales? Quién sabe, o sí, sabemos.

Conocemos que triunfaron porque tras una ruptura total con la estética y el hilo dramatúrgico que de cierta manera había logrado mantener la película y en medio de un concierto salido de la nada, se entrevista a un grupo de adolescentes sobre lo mucho que les gusta Osmani García, lo «talentoso» que es y  como han quedado atraídos hasta el ridículo por la fama y la música del reguetonero, del cual, a propósito, Mi amiguito el pipi es uno de los temas principales de Buquenque.

Y todavía, después de eso, hay que aguantar que el buscador de Google cuando le preguntas sobre «la película de Osmani García» te responda en 0,28 segundos que hay 5,830 resultados que te podrían interesar (la mayoría inservibles) y que, en uno de ellos,  alguien haya posteado que esta «no es una película “buena” o “mala”» sino «la historia de un joven cubano apasionado por la música que sube, con más esfuerzo que la espuma, desde ser un taxista apodado “El Malcriao”, a reguetonero exitoso identificado como “La Voz”». Todo eso sin analizar críticamente el producto.

La mayoría de los comentarios al respecto en la web y en la calle, sobre todo entre los jóvenes con quienes por similitudes de edad tengo contacto, alaban la valentía del audiovisual al mostrar el «bajo mundo» habanero de prostitutas, promiscuidades, delincuencia y traiciones donde todo se mueve por y para conseguir dinero.

Pero más verosímiles y mejor contadas resultan otras propuestas cubanas que también han circulado entre las flash como Camionero, del joven Sebastián Miró, que trata el tema del abuso escolar, o los cortos de Nicanor, de Eduardo del Llano, que han denunciado sin perder el estilo  —también desde el cine independiente— tanto las consecuencias nocivas de la unanimidad como los males de la prensa cubana, por poner algunos ejemplos.

Pero bueno, como para gustos son los colores, a ustedes, que de seguro la verán cuando llegue hasta sus computadoras, dejo la última palabra sobre el filme y si por casualidad ya la vieron, entonces que comience el debate.

Actores de la película Buquenque

Alberto Yoel García (Michel Muñiz)

Osmani García (El Malcriao)

Rodrigo Buy (Argentino 1)

Rubén Esequiel Buy (Argentino 2)

José Ignacio León (Julio)

Boris Fernández (Reinaldo)

Yisel Sayas (Janet)

Rolen Hernández (Jhon)

Yordán Montalvo (Chamba)

Ireisy Rodríguez (Hermana del Malcriao)

Eloy Ferrer (Novio de Julio)

Dayami, La Musa (Dayami)

Danilo Del Valle (Mario)

Orelvis Díaz (Lorenzo)

Carlos Luis (Ruso)

Enlaces relacionados:

La fábrica de éxitos, una de las web del cantante.

Biografía de Osmani García

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