Música electrónica al borde de lo underground


Desconexión, esa es la palabra con que definiría el efecto que suele tener en la juventud la música electrónica, un género de exigentes minorías que persiguen y se enfadan ante las escasas presentaciones institucionales de los ya no pocos Djs y Vjs cubanos, quienes recuentan fiestas privadas, fueron asiduos al Rotilla Festival y no dejan escapar cuanta sonoridad irreverente los aleje de lo cotidiano en los medios de comunicación del archipiélago.

¿Convierte el acceso reducido de estos públicos a la música electrónica en un fenómeno undergound? ¿O son los matices que marcan su estética, producción y comercialización las que la mantienen con tan «bajo perfil» en el mundo cultural? Vale la pena cuestionar(se)…

Hay pocas publicaciones sobre el desarrollo del género en Cuba y en la web, aunque quizá sean menores las referencias sí existe un blog -juvenil e inteligente- que, desde la perspectiva de una aficionada, nos ayudará a introducir este reportaje.

Tomada del perfil en Facebook de Tiko Dj

Tomada del perfil en Facebook de Tiko Dj

Se trata de La musaraña y su autora, una muchacha llamada Cynthia que podría ser cualquiera de quienes siguen esta sonoridad, postea:

«El público cubano de la electrónica no está acostumbrado a otra propuesta que no sea la bailable (…) porque piensan que la música electrónica en Cuba no es cubana (…) que los productores no son músicos porque no estudiaron en una academia» y por tanto no componen, sino que fabrican la música».

Dice que «la culpa» es de las pocas e ineficaces estrategias implementadas para promover la cultura en torno a ella, y señala que se deberían aprovechar las peñas de las facultades universitarias y los cafés literarios para «sacarla» de las pistas de baile, para motivar así su conocimiento y gusto.

La provocación de la bloguera sirvió de pie forzado para que durante las Electroromerías, que se desarrollan como parte de las Romerías de Mayo, conversara con tres Dj´s de diferentes partes del país: La Habana, Camagüey y Holguín.

A camisa quitada

Ellos apuntaron que los problemas fundamentales para la producción, promoción y comercialización de su obra están en el acceso a los equipos, la imposibilidad de conectarse a Internet y la poca importancia que las empresas y algunas instituciones culturales le dan a este género, aunque sus creadores sean profesionales.

Casi todos, eso sí, apuntaron que el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LNME), tal vez deba proponerse asumir más que una labor de promoción y formación.

El LNME auspicia el festival Primavera en La Habana, y agrupa a los DJs productores reconocidos como profesionales de la música electrónica, a partir de sus logros en certámenes como los Premios Cuerda Viva y Lucas, y en eventos como  Proelectrónica y Rotilla.

César M, o Julio César Machado García, que fue como lo nombraron sus padres aunque casi nadie recuerde eso, es el más joven —y quizás también el más «internacionalizado»— de nuestros entrevistados. Tiene 23 años y es un Dj productor, o sea, que por lo general «crea» sus temas y no solo reproduce.

César M, o Julio César Machado García/ Soy Cuba

 

Para él, el movimiento de la música electrónica en la capital de Cuba ha decaído desde 2008, y se nota en que «últimamente lo que se consume es la electrónica comercial que siguen los chicos de 15 y 18 años, lo que significa que se ha reducido el público, aunque también hay fiestas privadas para los más adultos —de 20 a 30 años— como Fiesta única o Analógica, pero es un sector más pequeño.

«También hay festivales, pero son de música comercial y los que van son adolescentes que ya después de los 20 años no la oyen más y se mueven hacia el reguetón, por ejemplo. El público que perdura es el que supera esa edad y va a fiestas más pequeñas que nos cuestan mucho».

Las «fiestas» a las que se refiere César M son una tendencia de hace varios años y se realizan en locales rentados o en las casas de los músicos. Recuerdo que cuando estudiaba en Santiago de Cuba todos los sábados había alguna en la ciudad; pero, por su «prestigio» como fuente de broncas, nunca se conocía el sitio donde se realizaría hasta un día antes. Entonces la información corría como pólvora en forma del rumor. El acceso costaba un peso convertible (cuc), era relativamente barato si lo comparamos con las discotecas donde el «cover» supera los diez cuc.

https://soundcloud.com/cesarm-2/cesar-m-el-ch-vere-terrace

— ¿Cuánto cuesta generar una fiesta de este tipo?, le pregunto.

—Ahora mismo enviar mil mensajes de promoción te puede costar diez CUC  uno se arriesga porque no sabes cuántas de esas personas, en realidad, van a ir. Lo otro son los sueltos, cuyo diseño sale free porque lo hacemos nosotros, pero en la imprenta son cinco cuc por 2 mil en blanco y negro. Si los quieres con colores te cuestan cinco pesos en moneda nacional cada uno. Saca tú la cuenta…

«Los precios mínimos del acceso son uno, dos o tres cuc, porque la mayoría del público no tiene un poder adquisitivo alto. Incluso, estamos hablando de que pudiéramos hacer fiestas con entrada free, para atraer un nuevo público ya que el que tenemos lo estamos perdiendo».

César M ha firmado con sellos discográficos de Nueva York, Madrid y Alemania, tiene dos EP (publicaciones originales) y varios remix para otros artistas y catálogos. Por eso, precisamente, inquiero qué cree él sobre el tipo de respaldo institucional que necesitan sus contemporáneos para llegar lejos.

—El respaldo yo lo resumo en una palabra: Internet, una Internet decente para enviar a los sellos discográficos, y así expandir la música electrónica cubana por el mundo —dice desde la convicción de que la autogestión de los creadores en las redes sociales ayuda al éxito, porque talento sobra.

Otro punto de vista, menos influenciado por la necesidad de una conexión «decente» en tanto barata y accesible, pero más aterrizado en la cotidianidad de una ciudad de provincia al interior del país, aporta Dj Joker, integrante del proyecto Play, de Camagüey.

«Yo casi no tengo equipos electrónicos, no tengo laptop, nada más un máster y por eso creo que uno de los principales problemas que enfrentamos es el de los recursos», dice y agrega que también promover la música electrónica en las provincias, sobre todo orientales, es muy difícil.

Justel Rabasa Pérez es el nombre que tiene en el carnet este músico autodidacta de 30 años cuya obra —que potencia el minimal, deep housetech— incluye el video arte, género con el cual junto a Dj Armanado, Mile Dj y  Alberto Santos (su grupo), se ha presentado en eventos como el Almacén de la imagen, de su provincia, y el evento Pixelarte.

Justel Rabasa Pérez, camagüeyano/ Soy Cuba

Esas son otras formas de promoción porque hacer fiestas sale caro, apunta Dj Joker, para quien los clubes existentes en la ciudad deberían abrirse a la difusión de la música electrónica hecha en casa.

En el centro oriente del país, como en muchas otras provincias con excepción de La Habana y Holguín, los Dj´s y Vj´s no son muchos. De hecho, en la última edición de Proelectrónica, según Iliam Suárez, directora artística del festival capitalino, participaron más de 37 productores y compositores de todo el país, pero las provincias más representadas —aparte de las dos ya mencionadas— fueron Villa Clara y Santiago de Cuba.

Tico CK8 Dj o Ernesto Jorge Hidalgo Mariño —a este sí que casi todos lo conocen bien de ambas maneras— otras entidades que debía tomar partido en ese asunto son las del Turismo, porque «promocionan la música cubana y aunque nosotros desarrollamos un género nacido en Europa, esta electrónica es hecha  por cubanos».

Tico CK8 Dj o Ernesto Jorge Hidalgo Mariño/ Soy Cuba

Tico CK8 Dj tiene 31 años, integra el grupo Electrozona con más de ocho de experiencia y es coordinador en Holguín de Electroromerías, el festival de música electrónica nacional de Gibara Stéreo G y las celebraciones por el 9 de marzo, Día internacional del Dj.

Su proyecto defiende el deep house. «No es comercial, sino más bien para conocedores. Aunque tampoco me atrevo a decir que es underground porque es bailable», señala al tiempo que define como más subterránea la música electroacústica, que es la experimental, incidental, ambiental…

En Holguín los únicos Dj´s que pertenecen al Laboratorio de música electroacústica son los de Electrozona, «pero no nos da mucho apoyo porque es más bien una plataforma de información, no se mete en proyectos como Electroromerías», comenta.

La institución cultural que sí «se mete» es la Asociación Hermanos Saíz, a cuya cuenta corren no solo las Romerías y su Electroromería, sino además algunos proyectos de capacitación y promoción emprendidos desde la dirección nacional teniendo en cuenta que casi todos los Dj´s tienen una formación empírica. Esa entidad, que agrupa la vanguardia artística más joven de Cuba, se ha propuesto además visibilizar más, no solo la música electrónica, sino otros géneros como el hip hop o el rock.

Yansert Fraga León, vicepresidente nacional de la AHS, explica a Soy Cuba que si entendemos por underground la manera en que algunos proyectos producen la obra de arte,  entonces la música electrónica quizá pueda calificar como tal, pues, como en el teatro o el cine, ella tiene maneras de producirse que están desligadas de la institución cultural.

«Pero hay una intención por parte de la institucionalidad de acercar la manera underground de producir partiendo de no hay capacidad para asumir todas las obras y lo que no se puede hacer es parar de crear», comenta.

Vea también:

Los artículos Música electrónica en Cuba I, II y III, publicados en el blog La musaraña

Escuche aquí música electrónica hecha en Cuba

Breve reseña de la música electrónica cubana

Biografía de algunos Dj cubanos 

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