¿Qué dice el Reglamento actualizado de la UJC sobre los viajes al exterior o la desactivación por voluntad propia?


DSC08160

El documento actualizado.

Por Yisell Rodríguez Milán

Tengo en mi poder un Reglamento. Pero los reglamentos son, casi por regla, documentos que a la juventud no le agradan mucho. Lo que huele a formalismo, a doctrina, a obligación… no suele ser bien recibido por quienes están en una edad rebelde.

En la Universidad de Oriente el menos querido era (y sospecho que todavía debe ser) el de la residencia estudiantil. Consistía en un conciso papel donde la espina —perdón, el acápite— más doloroso prohibía el acceso a la cara de los varones a los edificios de las hembras y viceversa. Y digo “a la cara” porque mientras nadie te viera “colarte” en territorio femenino, no había problemas. Lo que Harold denominó en el blog La Joven Cuba “La Revolución de las portañuelas” tuvo que ver mucho con eso.

Los jóvenes hacían todo tipo de cosas para burlar el reglamento de la residencia: se hacían “yuntas” de las carpeteras de los edificios a quienes seducían con algún dulcecito, un trago o mucha conversación noctura (cualquier cosa valía), escalaban por los balcones cual modernos Romeos, vigilaban el menor descuido para escabullirse escaleras arriba o armaban pequeñas tretas para entretener a las vigilantes y conseguir, finalmente, la dosis de sexo de cada día. Una tarea ardua sin dudas.

Siempre era más fácil que una muchacha llegara hasta los dormitorios masculinos (si es que a esas construcciones con paredes descascaradas, lámparas fundidas, goteras hasta cuando no llovía y mucha peste desprendiéndose de baños sin agua) podía llamársele dormitorios. Pero no me hagan mucho caso: mi experiencia es de hace tres años y, a lo mejor, ya cambiaron las cosas.

Navegando en Internet, a ver si por alguna rara casualidad encontraba aquel documento, encontré estas joyas: Reglamento para estudiantes extranjeros en los centros de educación cubana y el  Reglamento displinario de la residencia estudiantil de la ELAM.

Pero al asunto, porque no es uno de becas el que tengo entre mis manos, sino el Reglamento actualizado de la Unión de Jóvenes Comunistas, organización en que milito desde 2003.

En el IX Congreso de la UJC se acordó la modificación de los Estatutos de la organización y el Comité Nacional de la misma quedó encargado de actualizar el Reglamento sobre la base de los cambios introducidos.

En el IX Congreso de la UJC (2010) se acordó la modificación de los Estatutos de la organización y el Comité Nacional de la misma quedó encargado de actualizar el Reglamento sobre la base de los cambios introducidos.

Este documento es más flexible que el anterior, sobre todo en cuanto a asuntos tan sensibles para sus seguidores como:

– La edad de ingreso a la Juventud (ahora pueden unirse los y las cuban@s de 16 a 30 años que lo soliciten o que sean propuestos por las asambleas siempre teniendo como premisa que “pertenecer o no” es un acto voluntario)

DSC08168

Principios y vías de ingreso…

– Las reuniones (que aunque se pronuncian por más creatividad, se mantienen mensuales y con la consecuente retahíla de actas + debates)

– La readmisión de quienes fueron desactivados o perdieron la militancia por sanciones (antes de los 28 años se puede solicitar el reingreso, quienes fueron “separados de las filas” deben esperar como mínimo tres años antes de la solicitud y los que fueron “expulsaron” solo regresan si tienen méritos extraordinarios pero deben haber transcurrido por lo menos cinco años de aplicada la sanción)

Con respecto a esto último, el documento aclara que “Se exceptúan [de la posibilidad de ser readmitidos] los casos de traición a la Patria, salida ilegal, actividad fraccionaria y cobardía ante el enemigo, los cuales nunca más podrán ser procesados”.

Quien hayan sido desactivados, expulsados, etc..

Quien hayan sido desactivados, expulsados, etc..

– Sobre los militantes que desean viajar al exterior “por motivos personales, familiares o de otra naturaleza” (sospecho que esto les va a interesar a no poc@s amig@s) se explica que informarán de su decisión y el tiempo del viaje a la organización, pero NO necesitarán de ella autorización alguna. No causarán baja de las filas a menos que se extiendan más allá de los dos años autorizados por la Ley de Emigración. Su carnet y expediente quedarán archivados (y Dios quiera que no se pierdan) en el Comité Municipal al cual pertenecen.

– La desactivación, ese es otro tema sensible. Antes era una odisea salir de las filas sin “manchas en el expediente” (así decía una profesora que tuve) pero ahora se puede acordar la desactivación de un(a) militante en una de sus reuniones:

  • Si lo solicita y se considere “objetivamente” que no está en condiciones de cumplir con sus responsabilidades ni su actitud implica una sanción externa.
  • La organización de base considera que hay pérdida de la ejemplaridad por causas no atribuibles a él o ella.
  • Ya no desea continuar en ella, muestra desinterés o mantiene una “actitud sumamente pasiva ante las tareas”.

Hasta aquí mi reseña. Si alguien tiene alguna duda que levante la mano… y si finalmente se da cuenta de que no lo veo, por favor, que escriba un comentario.

Vea también:

Aprueban modificaciones de los Estatutos de la UJC

 

Anuncios