El futuro, ¿en una beca?


Aspirar a una beca, desde Cuba, es complejo. La realidad socioeconómica del país indica que las dificultades pueden surgir, especialmente, si eres recién graduado, no tienes acceso a Internet y tu familia carece del dinero necesario para costear los trámites y pasajes si la opción de superación que ansías está fuera del archipiélago.

No es que el sistema educacional cubano esté en contraposición con la oferta de becas. De hecho, en los años 80 este llegó a ser el país con más alto per cápita de estudiantes extranjeros y todavía existe un Programa integral de becas que comprende la posibilidad de alojamiento, alimentación y estudios gratuitos (y pagados) para los interesados.  

Pero para los cubanos las opciones son escasas, aunque por lo general al acceder a ellas no se invierta más que buenas ideas y se sepa que los interesados siempre andan motivados con obtener además de grados científicos algún beneficio económico, o de otro tipo, como en el campo del arte donde las becas son vías sin igual para conseguir la publicación de un libro, grabar un disco o concretar algún proyecto innovador.  

Eso sucede, por ejemplo, con las convocatorias abiertas desde 1995 por la Asociación Hermanos Saíz, organización no gubernamental que nuclea a la vanguardia artística más joven del país.

Por medio de la AHS —según sus siglas—quienes tienen menos de 35 años pueden aspirar a las becas de creación Frónesis y La noche (de literatura), Milanés, Adolfo Llauradó y Chicuelo (de artes escénicas), Timbalake, Conmutaciones e Ignacio Villa (de música), Ernesto Guevara (de ensayo), Antonia Eiriz y Juan Francisco Elso (de plástica) y El Reino de este mundo (con proyectos de creación e investigación en cualquiera de las manifestaciones artísticas).

Todas implican la presentación de proyectos con cierta metodología cumplida que de ser escogidos se financiarán íntegramente o en parte por la Asociación.

También hay institutos de investigación que cada cierto tiempo  abren alguna convocatoria, aunque por lo general, para quienes no son ni artistas ni algunos de los poquísimos enterados de las propuestas abiertas, sobre todo desde La Habana, esas opciones no suelen ser una carta útil.      

Pero cuando se trata de que un cubano acceda a las ofertas de otras universidades del mundo, las cosas se complican.

Primero, porque para acceder a una beca fuera de Cuba, entendida esta como el aporte financiero concedido a estudiantes o investigadores para que finalicen determinados estudios, quienes están interesados deben conectarse a Internet. Obliga a una razón fundamental: en las páginas web de las universidades y de centros relacionados con la investigación, difícilmente se encuentran convocatorias internacionales.

Pero en Cuba una hora de navegación por Internet en los telepuntos de la Empresa de Telecomunicaciones (Etecsa) asciende a 4.50 CUC (pesos convertibles), un precio caro si tenemos en cuenta el salario promedio en el país (poco más de 400 pesos en moneda nacional), y que 60 minutos casi nunca son suficientes para este tipo de búsqueda.

Por otra parte, en los sitios donde no hay que pagar, entiéndase por esto universidades o algunos centros de trabajo, existe la política de que la conexión es solo para fines laborales —como si una futura superación no reportara ganancias a la entidad— o es tan lenta que nunca se llega a abrir o descargar lo solicitado al buscador.

Descontando los grados de dificultad de los exámenes a los cuales se someten los interesados —«filtros durísimos», al decir de una amiga bioquímica que pronto irá a México—  la segunda razón por la cual es casi imposible ahora que se flexibilizaron los trámites migratorios acceder a alguna beca son los precios de los trámites.

En la Gaceta Oficial No. 17, del pasado 2 de abril, el Ministerio de Justicia publicó las nuevas tarifas para la obtención, certificación y legalización de documentos docentes para surtir efectos en el exterior.

Pongamos algunos ejemplos, siempre recordando que el valor es en CUC: El servicio completo de certificación de notas y títulos ($250), certificación de graduado de nivel superior, independiente o para programa de estudio ($150), certificación de nivel académico ($250), certificación de equivalencia de nivel académico ($250), legalización de documentos docentes en organismos centrales ($100) y en el Ministerio de Relaciones Exteriores ($100).

Por suerte, el presidente o director general de la entidad de servicios jurídicos —aclara la resolución No. 71—  puede autorizar la rebaja de hasta un 50 por ciento de la tarifa cuando no se trate de servicios completos «en cuanto a certificaciones de notas, planes temáticos y programas de estudio».

Otro «viento a favor» es que lo dispuesto en la Gaceta no es aplicable a las solicitudes que realicen los órganos y organismos de la Administración Central del Estado, entidades estatales, organizaciones políticas, sociales y de masas con carácter institucional o por interés estatal, o sea, que si la solicitud para la beca es del interés del centro de trabajo, al joven todo le pudiera salir menos caro.

Muchos países ofertan becas para extranjeros y destacan, entre las ventajas, la posibilidad de aprender de una nueva cultura, de otras formas de trabajar y mucho conocimiento científico. La realización de maestrías, postgrados y doctorados por esta vía son algunas de las más atractivas para cubanos, sobre todo si cubren matrícula, manutención, libros, seguro médico, hospedaje y transporte.  

Mientras investigaba para este trabajo encontré varias becas donde habían sido aceptados algunos coterráneos, no pocas de ellas eran de España y México, en Tecnología de la Información y las Comunicaciones, Comunicación con Fines Sociales, Química Avanzada, Telecomunicaciones, Física… pero también encontré becas de otro tipo.

Me refiero a algunas solo para cubanos a las cuales Estados Unidos destinó este año 1,2 millones de dólares, según un sitio web gubernamental. Se trata de un programa de liderazgo respaldado por la Fundación Nacional Cubano Americana, entidad vinculada a atentados terroristas contra Cuba como el del avión de Barbados en 1976.

Queda claro: el terreno de las becas puede ser engañoso, aunque por suerte siempre existe la posibilidad de buscar asesoría en profesionales más experimentados, que las hayan solicitado alguna vez y que, sin cobrarte un kilo, te den la asesoría «jurídica» y política, que probablemente necesites.

Vea también:

Convocatorias de becas en Soy Cuba

Publicado originalmente en Soy Cuba

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