¿Cuánto vale una Constitución?


¿Cuánto vale una Constitución?

En la calle 23, del Vedado. Foto: Yisell Rodríguez Milán

Por Yisell Rodríguez Milán

Diez pesos cubanos. Eso cuesta en la calle 23 del Vedado habanero, muy cerca del Coppelia, donde un señor pregona también periódicos y revistas.

Hasta hace unos meses resultaba difícil encontrar a la venta la Constitución de la República de Cuba, pero la Editorial Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, del Ministerio de Justicia (MINJUS), ha sacado un nuevo lote que no solo se comercializa en las librerías, sino también en los estanquillos y hasta en los “puestecitos” de los revendedores.

-¿Se vende bien?, pregunto.

-Sí, lo suficiente, responden sin dar más datos.

Antes solo era posible consultar la Carta Magna en las escuelas, los centros de trabajo, las bibliotecas, cazando una venta fugaz o heredándola gracias a alguna vieja compra familiar.

Ahora nadie se extrañará de encontrarla tan fácil, especialmente si se conoce que el 24 de febrero de 2013, al asumir nuevamente la presidencia del Consejo de Estado y el Gobierno cubanos, Raúl Castro anunció una reforma constitucional.

El objetivo, dijo el Presidente ante el Parlamento, se debe a que “en concordancia con los acuerdos del 6to Congreso, será preciso armonizar los postulados de la Constitución de la República con los cambios asociados a la paulatina implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”.

“Entre las modificaciones que nos proponemos introducir a la Constitución se encuentra la de limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de los principales cargos del Estado y del Gobierno y establecer edades máximas para ocupar esas responsabilidades”, explicó y acto seguido anunció que, con independencia del tiempo que demore el proceso, este será su último mandato.

También comentó que “no resulta saludable” reformular continuamente la Carta Magna, en clara referencia a la cercanía temporal con la modificación que se le hiciera en junio de 2002, cuando quedó consignado en ella de manera expresa “el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario”.

Después de aquellas declaraciones televisadas para todo el país, y aunque el   MINJUS realizó en septiembre del año pasado la impresión del libro constitucional en formato de bolsillo, nada más se ha vuelto a decir de manera oficial sobre el tema.

Se oyen voces

La Constitución cubana actual data de 1976, cuando fue aprobada tras un proceso de discusión pública donde participaron más de seis millones de ciudadanos y se modificaron 60 de los artículos propuestos en el anteproyecto. Desde entonces, solo se reformó en junio de 1978 para que la “Isla de Pinos” pasara a llamarse “Isla de la Juventud”; en julio de 1992 cuando se aprobó la Ley de Reforma Constitucional y en junio de 2002.

¿Cuánto vale una Constitución?

Foto: YRM

Pero hay un problema: en Cuba no son pocas las personas que desconocen el contenido constitucional. Un artículo publicado por la revista Temas en septiembre del 2008, reveló que dos terceras partes de los encuestados durante 1987 en 12 provincias cubanas desconocían la Constitución.

La Licenciada Vivian Hernández Torres, Secretaria de la Sociedad Cubana de Derecho Constitucional y Administrativo explicó para Soy Cuba recientemente que: “No podemos decir que los jóvenes tienen una incultura jurídica total, sino que esta no es proporcional a su nivel de instrucción general y ocurre así con el resto de la población. Esto no es responsabilidad solo individual, sino que deben concretarse estrategias que faciliten el acceso al conocimiento. Cuán beneficioso sería, por ejemplo, que cada uno tenga su propio ejemplar de la Constitución”.

El joven bloguero Harold Cárdenas comparte en La Joven Cuba lo siguiente:La nueva Constitución tendría que contemplar los derechos colectivos o de tercera generación: el derecho a disfrutar de un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado, el derecho a la paz, el derecho de las minorías étnicas, etc. (…)”.

Desde los espacios de debate relacionados con la igualdad de género y el enfrentamiento a la homofobia también hay propuestas. La inclusión del matrimonio gay en el Código de Familia es una de las más importantes. “El matrimonio en parejas del mismo sexo conllevaría a modificar la Constitución donde se reconoce como matrimonio la unión entre hombre y mujer”, advirtió durante una entrevista online a Juventud Rebelde el Dr. Alberto Roque Guerra, especialista en Medicina Interna y Cuidados Intensivos, colaborador del Centro Nacional para la Educación Sexual (CENESEX).

La abogada Zulendrys Kindelán Areas, quien fuera asesora jurídica del CENESEX y trabajó en la actualización y revisión del Código de Familia, explicó a Cuba Contemporánea que se propuso la inclusión de “la unión consensual” y no del “matrimonio igualitario” para evitar en el nuevo Código una incoherencia con respecto a la Constitución vigente.

Para Martha Prieto Valdés, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de La Habana, “las constituciones son resultado de un proceso y estas nuevas generaciones, que no fueron las que discutieron y aprobaron la Constitución, tienen derecho a verse reflejadas en ella de manera más directa. Siempre dejando claro que no pueden dejar fuera a los de mi generación, que estamos aquí y seguimos aportando. Debe ser una conjunción de intereses mayoritarios”.

“Sería bueno que se produjese un debate nacional de manera tal que se pudieran armonizar todos esos intereses porque la sociedad cubana en 1976 era muy homogénea, pero ya no lo es, y no para mal sino para bien”, agrega.

 Vea, además:

Constitución de la República de Cuba (PDF, 304 KB)

Publicado originalmente en OnCuba

Anuncios