Frank Delgado canta a la Aduana o la Irreverencia personificada (+ Letra de la canción)


Por Yisell Rodríguez Milán

Concierto de Frank Delgado en Pabellón Cuba

Concierto de Frank Delgado en Pabellón Cuba

Hay símbolos eternamente universitarios.

Frank Delgado es uno de ellos, igual que Carlos Varela, o Silvio Rodríguez, Buena Fé, Paulo FG, Moneda Dura o los Van Van, músicos o agrupaciones que nunca pasan de moda, que cuando son anunciados por la FEU o la UJC con un “próximamente” o un “quizás” abarrotan las plazas universitarias, trastocan —organizándolos— los horarios siempre desorganizados de la juventud y le devuelven a las Altas casas de estudio el espíritu irreverente que a veces se les duerme entre los ajetreos del transporte para llegar a clases, las aulas dolidas por el subdesarrollo, las becas sucias y la mucha gente que sin “sufrir” el filtro de las pruebas de aptitud ha ido a parar a sus pasillos.

Apareciste en la mitología de mi amor

de la mano de mi madre

con un acento raro

y una boina tornasol

un día me contó que ya no estabas

y se le quebró la voz

aprendí tu diario

y tus mañas de orador…

(Canción completa)

Yo supe quien era Frank Delgado en la Universidad de Oriente. Era el año 2006. Recuerdo perfectamente esa noche por tres razones fundamentales: 1) Estaba en primer año y entablaba un diálogo perturbador con cuatro muchachos de 3ro (Miguel Reyes, Robert Torres, Juan Gabriel y Michel Manuel, quien defendía a capa y espada la Charanga Habanera), 2) Me había “infiltrado” por primera vez en uno de los edificios de varones de la beca en una tragicómica evasión de carpeteras y 3) Esa noche tuve la primera conversación (¿seria? ¿larga?) con quien se convertiría en mi primer novio universitario… Demasiadas primeras veces como para no recordar a Frank Delgado.

Cuando se vaya la luz, mi negra,

mi mente se va a afectar.

Mi psiquis mal educada,

está muy electrificada

y no puede pasar ninguna noche de Dios

sin luminarias, sin vídeo, sin la radio

y sin la televisión…

(Canción completa)

Luego escucharía en Las Tunas algunas de las canciones de su disco Trovatur. Lo oiría reproduciéndose desde una grabadora Sonny azul, con doble casetera, y entendí por qué nunca lo había escuchado por las emisoras (aunque no soporto mucho radio y, por lo poco que sé, las audiencias y los radialistas se “casan” con los temas) ni en la televisión. Aquello del “Yo era un trovatur en La Habana” y “me pasaba las noches cantando para extranjeros” me parecía tremendamente fuerte. Boba yo, que no había escuchado todavía más que una canción.

Cuando te vi

la seño te cargaba en sus rodillas

y a cocotazos

te hacía tragar la horrible papilla

y protestamos, no éramos pocos

si no hay chupa-chupa me como los mocos

por defenderte di el paso al frente

cuando sea grande seré dirigente…

(Canción completa)

Luego se me pegó el “Yuneisi te quiero/ no te hagas la dura/ dame una mordida/ de tu raspadura” y, de pronto, ya estaba tarareando todos sus temas hasta el momento. Y me entristecía con la de Angola o las del Che, me enojaba con otras y había algunas que me enviaban directo a los libros de Historia o a Wikipedia (cuando aquello Ecured no estaba de moda).

Durante los cinco años que duró la carrera perseguí sus conciertos pero —fucking fatalidad— siempre que era anunciado no aparecía. Así esquivó no sé cuantas invitaciones a la Jornada de la Canción Política en Guantánamo, a la Casa de la Música de Santiago de Cuba, a la Universidad de Oriente, al Festival Internacional del Cine Pobre (donde decían que siempre se presentaba) y al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

Como dice Jorge amado hermanas prostibularias

tengan conciencia de clase

sean putas proletarias

no dejen que un extranjero mancille su mercancía

unifiquen la tarifa no cedan la plusvalía

pero no vengas con drama

de que eres puta por hambre

di mejor que es un buen negocio

que lo llevas en la sangre …

(Canción completa)

La semana pasada, al fin, estuve en un concierto suyo. Gratis. Y no me desilusionó. Lo vi, eso sí, más parecido como el mismo dijo a Juan Luis Guerra que al Frank Delgado que recordaba de alguna fugaz presentación en televisión o las fotos en Internet. Fue en el Pabellón Cuba. ¿Dónde si no? Ese lugar parece existir —entre el Dialogar, dialogar, las insólitas exposiciones y talleres, y el café más sabroso de La Habana— para hacer feliz a la juventud más bohemia y de menos ingresos.

Bailando con los Van Van, oyendo a Silvio y Pablito,

haciendo cola pa’l pan, o compartiendo traguito.

La dignidad y la distancia son más de noventa millas.

Yo decidí a cuenta y riesgo quedarme aquí en esta orilla…

(Canción completa)

Cantó muchos temas que ya conocía. Eso me alegró. Cantó también temas de los que no podría tararear ni una palabra (mi oído tremendamente mal educado para la música necesita al menos una semana con cierta melodía las 24 horas para tararear al menos una estrofa). Eso me enojó, pero se lo perdoné. A fin de cuentas era mi primera vez… con él… en un concierto.

Estrenó ese día una canción dedicada a la Aduana. Fue una actualizada y provocativa canción que el público, diverso aunque mayoritariamente joven, aplaudió con energía cuando el autor de éxitos como Trovatur o Yuneisi, anunció que se titulaba “Que mala es la Aduana”, en obvia referencia a las recientes restricciones publicadas en la Gaceta Oficial de la República.

A partir del primero de septiembre de este año, informa la Resolución No. 206 emitida por la Aduana General de Cuba, se reducen las cantidades a importar de casi 400 tipos productos sin carácter comercial y disminuye a la mitad la cantidad de kilogramos (antes eran 3 kg) que es posible enviar al país libre de impuestos aduanales. También aumenta a 20 CUC (500 pesos en moneda nacional) el pago de cada kilogramo por encima de las 1,5 de misceláneas libre del impuesto.

Que mala es la Aduana

(4:40 min)

La Aduana se adueña de mis sueños

y quita la frontera en una casa de empeño

donde van a parar las baratijas

que compré con mi talento.

Y cuando muestro mi descontento,

el crimen cual pastor habló del nuevo testamento

y me dicen que así lo quiso el Señor

que anda buscando su diezmo.

Que mala es…

Oye mamita lo siento…

Que mala es….

El diezmo es el 10 por ciento

Que mala es…

Y me dice campechana

Que mala es…

Más mala es la mexicana

Que mala es…

Que intempestiva y procaz

Que mala es…

Con esa computadora y ómnibus escolares

que nos traen los Pastores por la Paz

Coño, entonces yo me siento un egoísta

cuanto más anda desafiando el provenir

de mis hermanos y hermanas

Que mala es la Aduana…

Los trámites se empantanan

Que mala es la Aduana…

Con el paso por Tijuana

Que mala es la Aduana…

Lo mismo en la noche, lo mismo en la mañana

Oye, por eso yo le digo a todo el mundo chama

Que mala es….

Que mala es la Aduana…

(música)

La Habana se vuelve ante mis sueños

de alguna miscelánea que nos supla alto diseño

para que no interrumpa más el flujo

de tu vida y sueños.

Y cuando vuelco mi descontento

esgrime cual pastora con el nuevo reglamento

y escupe mi nombre acalorada

sobre un saco de cemento.

Que mala es….

Y no cree en la villa

Que mala es….

De mi sagrada familia

Que mala es…

Y pesa mi patrimonio

Que mala es…

Es más pesá que el demonio

Que mala es…

Y aunque no cargo de más

Que mala es…

Aunque no traigo de fraile

y sea pequeño el rebaño

yo también me siento un pastor por la paz.

Coño, y adonde fue a parar el amor por los demás

y me dejó a la ceiba y un templete

a jugar a ser papá.

Que mala es la Aduana…

Los trámites se empantanan

Que mala es la Aduana…

Por Varadero propaganda

Que mala es la Aduana…

Lo mismo en la noche, lo mismo en la mañana

Que mala es la Aduana…

Oye, por eso yo le digo al duro chama

Que mala es

Que mala es la Aduana…

(música)

Que mala es la Aduana…

Que mala es la Aduana…

Que dice el coro La Habana

Que mala es la Aduana…

Se quedó con ganas

Que mala es la Aduana…

Que después no se queje por su mala fama

Que mala es la Aduana…

Si uno no trae cocaína ni tampoco marihuana

Que mala es la Aduana…

Y me quitaste los jeans que traía pa´ mi chama

Oye, por eso yo le digo a todo el mundo, pana

Que mala es…

Que mala es la Aduana…

*Nota: Esta transcripción se realizó a partir de la grabación del concierto en vivo. Es posible que contenga algunas imprecisiones. Pedimos disculpas de antemano. El video se los debo.

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