Generación Z


A Elena y Ariel, a quienes ni Sofía iba a salvar de este post…

El año en que uno nace, marca.

Sofía, la beba de Elena y Ariel, nació en el 2014. “Venir al mundo” en el decimocuarto año de esta centuria para quienes gustamos del futurismo es como jugar a suponer cómo se imaginaría a principios del siglo XIX a la gente del XX o del XXI.

Claro que la beba, contraria a toda suerte de “pronósticos” fílmicos, no tiene la cabeza grande, el cuerpo enclenque ni vive una era libre de camionetas y ómnibus urbanos, o con pequeñas naves supersónicas llevándonos adondequiera. Tampoco nació fuera de la Revolución. No.

La beba, me dicen por teléfono, tiene cabeza estándar, el cuerpo tan pequeño como puede serlo el de quien nació el 27 de septiembre, largas articulaciones, ojos azules y grita como vecina de solar cubano.

La beba, deduzco en Internet, debe formar parte de la Generación Z (aunque algún sitio web vi que se acababa en el 2004). Una generación marcada por las tecnologías (ya de entrada vino al mundo con laptop en casa); una generación que no crecerá sin celulares, SMS, reproductores de MP3 y videos, enviciada por YouTube y Facebook, o sea, con conexión a Internet (¿?).

Con la beba se acaba el alfabeto y seguro será tremenda. No puede ser de otra manera: es hija de la Generación Y (sus padres crecieron en el Período Especial cubano), nieta de dos descendientes del Baby boom (1948-1969), bisnieta de quienes vinieron al mundo en medio de una de las crisis financieras más fuertes del planeta (1929) y tataranieta de una dama alegre y caprichosa que debe haber nacido por allá por 1914.

En 2011 publiqué en mi blog un post, popular como pocos, donde escribía a propósito de su casamiento con Ariel: «Una señora, cuyo nombre jamás supe, leyó las obligaciones de los esposos (no sabía que hubieran tantas) y ellos ni cortos ni perezosos se besaron dos veces, y luego, durante el brindis, se tomaron media botella de sidra… “La alegría”, esa fue la explicación. De ahí, el relajito: la gente quitándose los zapatos, el novio intentando bailar, los amigos de ambos dedicándoles mensajitos bochornosos para el video de la boda y los demás esperando la ensalada fría, los dulces y las bebidas tan populares de estas fiestas».

Ha llovido desde 2011 y tanto cambiaron sus vidas que ahora Elena y Ariel, a los 26 años, tienen a la pequeña Sofía. Dicen los que saben (o sea, Ana Isa y Lisi) que pesó como siete libras… y que su mamá le quitó el Alejandra que sería su segundo nombre.

“Por si acaso, pa´la próxima”, comentó y yo espero que se demore porque de lo contrario, al paso que voy, mi sobrina Sofía le dará grandes cocotazos a sus primitos cuando nazcan…

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