Desembarcos


Tras concluir mi viaje, publiqué el reportaje Diario de una expedición en el Juventud Rebelde. Acá se los dejo:

Diario de una expedición

Jóvenes de toda la Isla reeditaron el desembarco del yate Granma

Yisell Rodríguez Milán
digital@juventudrebelde.cu
3 de Diciembre del 2014 0:07:16 CDT

Amanecemos en el mar con las botas entre el fango y vestidos de verde. Entre nosotros hay jóvenes militares, ingenieros, artistas, deportistas, intelectuales y técnicos. Somos, en total, 82.

La mayoría es gente joven que nunca antes estuvo en Las Coloradas o en Niquero o en Granma. Muchos tampoco pensaron alguna vez pisar donde anduvo Fidel el 2 de diciembre de 1956 o atravesar el mangle rebelde por el que se tendió el rumbo de los expedicionarios del yate Granma.

A unos pocos las botas les quedan grandes, las camisas chiquitas o los pantalones anchos, pero eso no amedrenta las ganas de lanzarse en Los Cayuelos por la madrugada, con el frío gravitando sobre uno, con tal de revivir, simbólicamente, un fragmento de historia sin el cual, quizá, el triunfo hubiera demorado un tiempo más.

Juventud Rebelde es parte de la tropa. También lo es Aylí Labañino, hija de Ramón, uno de los cinco antiterroristas cubanos apresados en Estados Unidos desde 1998. Tiene ella la mirada serena y 27 años recién cumplidos. Nació un 30 de noviembre, día en que, hace 58 años, se alzó Santiago de Cuba en espera de la nave proveniente de Tuxpan, México.

«Es la primera vez que participo en una reedición del desembarco. Al primero que le di la noticia fue a mi papá, y luego a mi familia en general. Él me dijo: “¡Qué envidia me das, yo quisiera estar en esa tarea!”. Y le respondí: “Bueno, papi, vas a estar, porque yo te voy a representar a ti y a mis tíos. Además, cuando todos estén aquí, podrán hacer esta travesía”», nos comenta.

Alejandro Cisneros Díaz, campeón en levantamiento de pesas durante los recién finalizados Juegos Centroamericanos en Veracruz, es la esperanza de no pocas de las expedicionarias. Confían ellas en la fortaleza del atleta, quien no solo puede levantar más de 200 kilogramos, sino que es una suerte de líder en la Escuela Deportiva Cerro Pelado.

«El asunto más recurrente en nuestras asambleas es el de la diversión, aunque también sale a relucir la preparación para las pruebas de ingreso, porque debido al entrenamiento, el deportista no tiene mucho tiempo de estudiar más allá del que está en las aulas», explica Alejandro cuando le preguntamos por los temas más «calientes» que inquietan a los deportistas. Segundos después, confiesa que esta es su primera vez en un desembarco simbólico, aunque milita en la Juventud desde los 14 años.

Además de los participantes en la travesía, hay otros jóvenes venidos de la provincia de Granma y otras partes de Cuba para reunirse este 2 de diciembre. La razón es especial: este 2014 se convocó al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). La edición pasada fue en 2010 y, durante su clausura, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro, llamó a la juventud a tomar el relevo de la generación fundadora de la Revolución.

Sobre las diferencias contextuales entre un cónclave y el otro, Teresa Viera Hernández, directora del Centro de Estudios sobre la Juventud, nos explica:

«Se convoca en medio de un proceso que denota cambios revolucionarios en nuestras maneras de hacer y construir el socialismo, y sobre todo para que entienda el mundo cuál es la posición de los jóvenes, que de ninguna manera es contradictoria y que no quiere hacer cambios radicales, sino acompañar de una mejor forma el proceso que se construye».

Hay momentos extraordinariamente importantes, afirma, que marcan este tiempo entre congresos: uno es la colaboración internacionalista, otro forma parte de las interioridades del proceso socioeconómico y el nivel de participación con que se identifican los jóvenes.

«La participación sociopolítica que tuvieron los jóvenes durante la discusión de los Lineamientos ha acompañado su decisión de    incorporarse, por ejemplo, a formas de gestión no estatal que de alguna manera les otorgan dividendos financieros para crear sus familias, pero también los compromete con los principales resultados de bienes y servicios», concluye.

Este es el presente

Livaniosky Villivá Fernández es un cuentapropista que JR conoció durante el viaje de La Habana a Granma. Abordó la Yutong en Cienfuegos y, por su edad, supimos que nació en 1991, año difícil y simbólico para los cubanos. Él tiene 23 años, posee un punto fijo para la venta de alimentos ligeros, es secretario general de su comité de base —conformado por nueve personas entre cuentapropistas y trabajadores estatales— y aspira a la doble militancia.

«El tema más frecuente en nuestros debates es el de los apoyos. Nosotros defendemos la tranquilidad. Hace poco respaldamos a la policía y a los CDR ante un potencial delictivo que había en la zona, y otras veces lo hacemos con las guardias en el barrio. Lo otro es la asistencia a las reuniones, porque es difícil acordar una cuando hay militantes con niños o que trabajan en diferentes horarios, pero poco a poco hemos logrado disminuir los fallos y que los encuentros sean cada vez más productivos», dice.

Uno, cuando viaja, casi nunca sabe al lado de quién va, y en el ómnibus donde partimos había unas 30 personas, la mayoría muy jóvenes. Unos eran estudiantes, otros líderes de movimientos juveniles como la Brigada de Instructores de Arte José Martí, el Movimiento Juvenil Martiano o la Asociación Hermanos Saíz.

Entre nosotros iba una muchacha particularmente entusiasta llamada Dianet de la Caridad Martínez. Ella, a sus 26 años de edad, sostiene sobre sí una responsabilidad mayúscula: es presidenta del Movimiento Estudiantil Cristiano de Cuba (MEC) y, además, militante comunista.

«Estar aquí es un compromiso como joven cubana y un compromiso histórico con la Revolución», dice, y cita a Frank País porque «para ser un buen cristiano hay que ser revolucionario» y «ese espíritu de transformar para lograr una mejor  sociedad es una opción a la que estamos llamados desde nuestra fe».

Pernoctamos divididos en dos grupos en el campismo Las Coloradas y en un campamento de pioneros. El 1ro. de diciembre por la mañana visitamos el pueblito pesquero de Cabo Cruz, que tiene apenas 536 habitantes, y exploramos los senderos de El Guafe, famosos por sus cuevas ceremoniales y funerarias.

Durante la tarde tuvo lugar un encuentro con el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, quien presentó su libro Encuentro con la verdad, sobre los días que sucedieron al desembarco del Granma, cuando solo tenía 28 años de edad.

Allí mismo, entre frondosas palmas reales y un ambiente de intenso entusiasmo —comunicarían pronto el orden en que desembarcaríamos—, Suselys Morfa González, segunda secretaria de la UJC, organización que nuclea a más de 300 000 jóvenes, nos comenta: «Yo creo que hay una juventud muy comprometida con su momento y la Revolución, una juventud que tiene muchos retos y que no es el futuro, sino el presente».

La dirigente juvenil agrega que los principales temas en discusión durante el proceso de balance están vinculados con la vida económica y social del país, la participación, la toma de decisiones, la lucha contra la subversión política, la eficiencia en el cumplimiento de las tareas y la erradicación de las indisciplinas sociales.

Inicia con diciembre el fin de 2014. Atrás quedan la reedición del desembarco y no pocas Conexiones necesarias, espacios de debate implementados de forma novedosa por la Juventud  para propiciar vínculos con otros jóvenes, sean militantes o no.

Adelante, con la vista en el 2015, está ahora el Congreso, dedicado a Fidel y a la generación histórica que fundó la Revolución, esa que en voz del Comandante García Frías nos ha dejado este mensaje: «Ahora les toca a ustedes».

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