El Rey de La Habana o Esa película!!!!


El Festival Internacional de Cine de San Sebastián, celebrado en España este septiembre, dejó mucha Cuba en los titulares de las secciones de Entretenimiento y Crítica de no pocos medios de prensa y blogs. ¿La razón? El estreno de El Rey de La Habana, filme de 125 minutos basado en una novela del escritor isleño Pedro Juan Gutiérrez (Trilogía sucia de La Habana, 1998) y dirigido por el laureado cineasta español Agustí Villaronga (Panegre, 2011), quien debió rodarla en República Dominicana pues le fue negada la autorización para hacerlo en el archipiélago.

Estos últimos meses la película se está viendo en Cuba y, para resumirles, la opinión generalizada de cuantos conozco es que causa repulsa e indignación porque “se les fue la mano con la historia”, o “generalizan demasiado”.

Protagonizada por los actores cubanos Maykol David, Yordanka Ariosa, Héctor Medina, Ileana Wilson, Chanel Terrero y Jazz Vila, la cinta cuenta una historia centrada los años 90 cuando, tras fugarse de un correccional, el joven Reinaldo trata de sobrevivir al Período Especial en las calles de La Habana evadiendo la miseria material y moral.

¿Qué dicen los críticos?

Como de una u otra forma en Cuba sí se está viendo ya la película, recomiendo una pequeña ruta de críticas especializadas y comentarios de los participantes en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde Yordanka Ariosa ganó la Concha de Plata a la mejor actriz por su interpretación en El Rey de La Habana.

Diego Brodersen, Diario Página 12: “El realizador reserva para los últimos veinte minutos (…) un paquete XXL de miseria y violencia empeñado en shockear al espectador (…) y hacen descender a ‘El rey de La Habana’ a los infiernos del miserabilismo”. Lea más…

Luis Martínez, Diario El Mundo: “Fallida, estridente y, por momentos, incomprensible. (…) una película desestructurada e inconexa donde cada escena refuta la anterior.” Lea más…

Jordi Costa, Diario El País: “Cruda, procaz y marcada por una fragilísima ternura, la película se abre en arriesgada clave grotesca y tragicómica: un registro que el cineasta nunca había tanteado, pero que solventa con visceral energía y gran capacidad”. Lea más… 

Rodríguez Marchante, Diario ABC: “No hay la menor tensión dramática ni social en lo que uno ve en la pantalla, como retratado con una manita de banalidad, y de bananalidad. Seguro que el Papa ha visto otra cosa ahora en Cuba”. Lea más…

Francisco Marinero, Diario El Mundo: “Hay un exceso de violencia y su puesta en escena no ayuda a la credibilidad (…) aquí el efectismo se impone sobre cualquier atisbo de autenticidad”. Lea más…

Pere Vall, Fotogramas: “Tras un inicio arrollador (animación incluida), lo que sigue es un decepcionante y deficiente retrato de una Cuba sucia, ladrona y hundida.”  Lea más…

Dani Arrébola, APTC cine: “Realmente uno llega a sentir cierta dislocación con la miseria allí vivida (exagerada aún más en la novela de Gutiérrez) y en consecuencia sentirse lo suficientemente empolvado -y no solamente de los polvos en cada colcha y colchón- como para no acabar de entender el motivo final de tan mugrienta exposición y, en consecuencia, retirar su mirada”. Lea más…

Carlos Fernández Castro, Bandeja de plata: “He de confesar que durante el visionado de ‘El Rey de la Habana’ he sentido vergüenza ajena en demasiadas ocasiones. Y no solo a causa de su guión folletinesco, la sucesión de situaciones a cual más ridícula, el abuso de escenas sexualmente explícitas, sus nefastas interpretaciones, y su excesivo metraje, sino también por la incapacidad del director a la hora de imprimir el tono adecuado en cada momento. Algo está fallando cuando una película vocacionalmente dramática provoca risas constantes en el patio de butacas”. Lea más…

Christian Leal, Cine y comedias: “No sé realmente que nos quiere vender Agustí Villaronga (PaNegre) en El rey de La Habana. No lo sé. Supuestamente es una cinta crítica y dura sobre la situación cubana en los años 90 tanto social como política, pero lo único que llego a entender es que en esa época en Cuba o ejercías la prostitución o no tenía nada que hacer en el país. No lo sé porque desde que comienza la cinta lo único que oigo es a los actores despotricar, insultar y decir con todos los sinónimos posibles los miembros sexuales tanto de hombres como de mujeres”. Lea más…

 Antecedentes de la película 

Su director, en una entrevista donde se le cuestionaba la insistencia en lo sexual, catalogó a la Isla como “el burdel de Europa” y al preguntársele si pretendía criticar al sistema comentó: “la película no le ha gustado nada al Gobierno cubano, pero también hay que responsabilizar a las naciones ricas, que prefirieron mirar para otro lado cuando la isla cayó en la absoluta miseria”.

Las declaraciones provocaron un debate que trajo consigo, a pocas semanas de iniciar el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, una respuesta del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la inclusión del filme en el Paquete semanal, esa suerte de Internet offline o You tube para desconectados donde muchos ciudadanos copian películas, novelas, series, revistas, juegos, libros, entre otros muchos entretenimientos.

La respuesta del ICAIC está firmada por su presidente Roberto Smith y apareció publicada en el portal Cubacine el pasado octubre. Ahí se dicen, entre otras cuestiones, las razones de por qué se negó la autorización para filmar aquí: el  plazo era corto y coincidía con el desarrollo de otros proyectos.

“A finales de 2013 llega al ICAIC el proyecto El rey de la Habana, avalado por el enorme prestigio de su guionista y director, Agustí Villaronga. Este importante realizador había presentado en Cuba su extraordinario filme Pá negre y en sus contactos en nuestra institución, había mostrado agudo talento y simpatías por nuestro país. (…) Por escrito, la solicitud fue respondida con la explicación de por qué no era posible la participación de nuestra productora Audiovisuales ICAIC en un plazo tan corto y coincidiendo con el desarrollo de otros proyectos. La respuesta añadía nuestra disposición de recibir personalmente a Villaronga”, se narra en el artículo.

Villaronga solicitó una entrevista con el presidente, quien explicó otra vez la posición del ICAIC: “es un derecho de cualquier productora del mundo, decidir los proyectos que produce o no produce, sin ninguna participación de su Gobierno”, escribe Smith para quien pareciera que el marketing de la película, más que en su mérito cinematográfico, se apoya en la victimización del proyecto.

Agrega, además, que el filme no había sido inscrito por sus productores en el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, ni nadie lo había ofrecido para su exhibición en el país.

 

 

 

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